La iniciativa de la ministra Lenia Batres para gravar las herencias encontró un rechazo inmediato dentro de Morena. La coordinación de legisladores del partido dejó claro que no existe ninguna propuesta en trámite sobre el tema y que solo la presidenta, senadores o diputados federales y locales podrían presentarla. Esta declaración corta de raíz cualquier intento de avanzar en el tema desde la Suprema Corte de Justicia.
Rechazo dentro del propio partido
El hecho de que ni los legisladores guindas respalden la idea revela una distancia notable entre la ministra autodenominada del pueblo y la estructura legislativa de su propio movimiento. Morena ha priorizado otras reformas fiscales y no contempla modificar el régimen de herencias en el corto plazo. Esta postura obliga a Batres a operar sin el apoyo institucional que normalmente acompaña a las figuras cercanas al presidente.
La falta de respaldo no es menor. Significa que cualquier intento de convertir la propuesta en ley requeriría un trabajo de convencimiento interno que, hasta ahora, no ha comenzado. Los grupos parlamentarios prefieren mantener el foco en temas ya acordados en el plan legislativo de la 4T.

Choques visibles en la Corte
Los incidentes entre Batres y el ministro Giovanni Figueroa añaden otra capa de complejidad. El primer encontronazo ocurrió el 3 de junio cuando Figueroa señaló problemas de coherencia jurisprudencial en un proyecto de la ministra. El segundo episodio se produjo cuando Batres abandonó su asiento durante la argumentación de Figueroa y se dirigió al ministro presidente Hugo Aguilar, dejando un silencio de veinte segundos que expuso tensiones internas.
Estos episodios no son simples roces personales. Reflejan la dificultad de integrar a una ministra con un perfil activista en un tribunal que valora la consistencia técnica. La ausencia de apoyo legislativo agrava esta situación porque Batres queda más expuesta a críticas sobre su método de trabajo.
Impacto en la agenda de la 4T
La negativa de Morena a respaldar la iniciativa fiscal tiene consecuencias directas para la estrategia de comunicación del gobierno. La etiqueta de ministra del pueblo pierde fuerza cuando el propio partido desautoriza sus propuestas más visibles. Esto obliga a Claudia Sheinbaum a definir con mayor claridad qué figuras judiciales cuentan con respaldo político real.
En términos prácticos, el tema de las herencias queda fuera de la agenda inmediata. Los legisladores prefieren evitar un debate que podría generar divisiones internas y críticas de sectores medios que verían afectada la transmisión patrimonial. La decisión mantiene la cohesión parlamentaria pero reduce el margen de maniobra de Batres.
Perspectivas de los actores involucrados
Desde la óptica de los legisladores morenistas, priorizar la estabilidad fiscal y evitar nuevos impuestos impopulares resulta más conveniente que respaldar una propuesta sin consenso previo. Para la oposición, el episodio confirma la falta de coordinación entre el Poder Judicial y el Legislativo dentro de la 4T.
Los analistas cercanos al oficialismo interpretan el rechazo como una señal de madurez institucional: el partido no está dispuesto a avalar cualquier iniciativa solo porque proviene de una ministra afín. En cambio, sectores críticos ven en el episodio una prueba de que Batres opera con autonomía excesiva y sin el respaldo necesario para influir en políticas públicas.
Riesgos y escenarios futuros
El principal riesgo radica en la posible marginación progresiva de Batres dentro de la Corte. Si los choques con otros ministros se repiten y el apoyo legislativo sigue ausente, su capacidad de influencia en proyectos relevantes podría reducirse. Esto afectaría no solo su agenda personal sino también la narrativa de renovación judicial impulsada por el gobierno.
Otro escenario posible es que Morena decida absorber el tema de las herencias bajo su propio control legislativo, despojando a Batres de protagonismo. Esta opción permitiría al partido mantener el tema bajo supervisión parlamentaria y evitar que una ministra aislada marque la agenda fiscal.
En el mediano plazo, la combinación de tensiones internas en la Corte y falta de respaldo legislativo podría acelerar la necesidad de definir roles más claros entre el Poder Judicial y el Legislativo. Sin esa definición, figuras como Batres enfrentarán dificultades crecientes para traducir sus propuestas en cambios concretos.
