El Fondo Monetario Internacional ha vuelto a reducir sus estimaciones de crecimiento para la economía mundial en 2026. El organismo sitúa ahora la expansión global en un 3 por ciento, una décima menos que lo previsto en abril, debido a que el impulso de la inteligencia artificial no compensa por completo las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.
Esta revisión a la baja se concentra principalmente en la región de Oriente Medio y Asia Central, donde las economías más expuestas al cierre del estrecho de Ormuz han sufrido interrupciones directas en sus exportaciones energéticas.
Repercusiones en las cifras regionales
La economía de Oriente Medio y Asia Central apenas crecerá un 0,7 por ciento este año, aunque se espera una fuerte recuperación hasta el 6,5 por ciento en 2027. Países como Irak y Catar han registrado las mayores rebajas a corto plazo, mientras que Arabia Saudita mantiene un crecimiento del 1,7 por ciento y la economía iraní sigue en recesión con una contracción del 5,4 por ciento.
Fuera de esa zona, el resto del mundo experimenta efectos indirectos a través de los precios energéticos, con la excepción de Estados Unidos, donde las inversiones en inteligencia artificial sostienen una previsión de crecimiento del 2,3 por ciento.

Comportamiento desigual en América Latina
América Latina mantendrá un crecimiento estable cercano al 2,4 por ciento en 2026, que podría subir al 2,7 por ciento el año siguiente. Brasil muestra resiliencia con una expansión del 2,4 por ciento este año, aunque se anticipa una ligera desaceleración posterior. En México, el Fondo proyecta una aceleración moderada hasta el 1,2 por ciento, condicionada por políticas internas menos restrictivas, pero limitada por la incertidumbre persistente.
El contrapeso de la inteligencia artificial
El informe destaca que los países exportadores de energía fuera de la zona de conflicto se benefician de mejores términos de intercambio, mientras que las economías vinculadas a la cadena de valor tecnológica registran mayor dinamismo aunque importen energía. Por el contrario, los importadores de energía con baja participación tecnológica enfrentan mayor debilidad.
Deniz Igan, del departamento de investigación del FMI, señala que las décimas perdidas este año deberían recuperarse el próximo, configurando una trayectoria en forma de V más pronunciada de lo inicialmente esperado.
Inflación y riesgos temporales
El Fondo ha elevado sus proyecciones de inflación tanto en economías avanzadas como en el resto del mundo. Sin embargo, Igan considera que este repunte responde principalmente al alza de los precios de la energía y los alimentos, y que los datos ya muestran signos de desaceleración. En la zona euro, el crecimiento se ha revisado a la baja en dos décimas.
La combinación de estos factores sugiere que la recuperación mundial dependerá de la capacidad de los países para diversificar sus fuentes energéticas y acelerar su integración en cadenas tecnológicas de alto valor, más que de un retorno inmediato a las condiciones previas al conflicto.
