En la apertura del 8 de julio el dólar estadounidense se cotizó a 24 pesos cubanos en el mercado oficial, un incremento del 0,32 por ciento frente al cierre previo de 23,92 pesos. Este movimiento, aunque modesto, confirma la tendencia alcista observada en los últimos días y sitúa el tipo de cambio en un nivel ligeramente superior al registrado una semana atrás.
Variaciones recientes y señales de estabilidad
Durante la última semana el dólar avanzó un 0,12 por ciento, mientras que su variación interanual se mantiene en un leve 0,04 por ciento. La volatilidad actual, medida en 2,77 por ciento, se ubica por debajo del nivel de referencia del 3,59 por ciento, lo que sugiere una fase de menor incertidumbre en el mercado cambiario oficial. Esta reducción de la volatilidad resulta relevante porque ocurre en un momento en que las autoridades intentan estabilizar las expectativas de los agentes económicos.

El marco macroeconómico previsto para 2026
El Ministerio de Economía y Planificación proyecta un crecimiento del 1 por ciento para 2026, la misma meta que no se alcanzó en 2025 debido a la contracción del PIB. El ministro Joaquín Alonso ha advertido que la economía operará bajo condiciones de “economía de guerra”, expuesta a amenazas externas e internas que podrían agravarse. Las expectativas de recuperación descansan principalmente en un repunte del turismo y en los ingresos por servicios médicos exportados, dos fuentes históricas de divisas que siguen siendo estratégicas.
Inflación, déficit fiscal y restricciones estructurales
En el plano de los precios, el Gobierno prevé una inflación del 10 por ciento en el mercado formal, cinco puntos porcentuales menos que el 14,07 por ciento registrado al cierre de 2025. El déficit fiscal estimado alcanza los 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas, una cifra similar a la del año anterior. Estos números se producen en un contexto donde persisten la escasez de productos básicos, los apagones recurrentes, la dolarización creciente y una migración intensa que reduce la fuerza laboral disponible.
El peso cubano a lo largo de dos décadas
Desde la unificación monetaria de enero de 2021, el peso cubano quedó como única moneda de curso legal. Antes de esa fecha coexistían el peso convertible y el dólar, con distintas tasas que generaban distorsiones. Entre 2002 y 2005 la paridad pasó de 21 a 25 pesos cubanos por peso convertible, y el dólar incorporó un impuesto del 10 por ciento que encarecía su uso. La eliminación del peso convertible buscó simplificar el sistema, pero también reflejó la presión de la demanda de divisas que ya se manifestaba en el mercado informal.
Lecciones de la contracción acumulada
Entre 2020 y 2024 la economía cubana se contrajo un 11 por ciento; solo en 2024 el PIB retrocedió otro 1,1 por ciento. El propio exministro Alejandro Gil reconoció que en 2022 no se cumplieron las metas de exportación y que la inflación llegó al 40 por ciento, impulsada por la escasez de divisas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe había anticipado que el efecto rebote postpandemia se agotaría hacia 2023, una previsión que se cumplió con creces. Estas cifras muestran que los problemas actuales no son coyunturales, sino que derivan de limitaciones productivas y de inserción externa que se arrastran desde hace años.
La búsqueda de inversión extranjera en un entorno incierto
Las autoridades insisten en la necesidad de atraer capital foráneo y prometen un marco “más dinámico y transparente”. Sin embargo, el mismo Gobierno reconoce las dificultades financieras internas y la complejidad del escenario internacional. La combinación de un déficit fiscal elevado, una inflación aún alta y una infraestructura energética frágil plantea interrogantes sobre la capacidad real de ofrecer garantías creíbles a los inversores. El éxito de cualquier estrategia de atracción de capital dependerá, en última instancia, de que se logre reducir las restricciones estructurales que hoy limitan tanto la oferta como la demanda interna.
