El Rayo Vallecano atraviesa una de las etapas de mayor tensión institucional y social de los últimos años. El malestar de la afición, el conflicto por el uso del estadio y un inicio irregular en LALIGA EA Sports 2026/27 han terminado por trasladarse al vestuario. En este contexto, varios referentes históricos del club han cuestionado públicamente la gestión del presidente, Raúl Martín Presa, mientras los futbolistas reclaman una solución que permita recuperar la relación entre el equipo, la directiva y Vallecas.
La última señal de distanciamiento se produjo el jueves en Butarque, donde el Rayo disputó como local su partido ante el Alavés debido a la retirada de la concesión de uso del Estadio de Vallecas por parte de la Comunidad de Madrid. El recinto debe someterse a reformas destinadas a garantizar sus condiciones de seguridad y salubridad, una decisión que obligó al conjunto madrileño a trasladar temporalmente su actividad a Leganés.
Un estreno lejos de su estadio y de su afición
El desplazamiento alteró por completo el contexto habitual de un partido del Rayo como local. Butarque se encuentra a varios kilómetros de Vallecas y la respuesta en las gradas reflejó el rechazo de parte de la afición a jugar fuera de su barrio. Solo 4.280 espectadores acudieron al encuentro, una cifra especialmente significativa para un club cuya identidad se ha construido alrededor de una relación estrecha entre el equipo y su comunidad.
En el terreno de juego, el Rayo empató 1-1 contra el Alavés. Sergio Camello marcó el tanto local y, después del partido, explicó que el ambiente está afectando al conjunto. El delantero afirmó que los jugadores se encuentran “agotados” por el clima social y advirtió de que la situación está “distanciando” a las tres partes implicadas: plantilla, directiva y afición.

Camello sostuvo que Vallecas es “nuestra casa” y que el equipo no concibe otra alternativa permanente. También defendió la posición de una plantilla que considera humilde y comprometida con la justicia, aunque lamentó que, según sus palabras, no esté recibiendo ayuda suficiente para afrontar el conflicto. Sus declaraciones evidencian que el problema ya no se limita a las protestas externas: ha empezado a condicionar el discurso y el estado anímico de los futbolistas.
Trejo endurece el mensaje contra la directiva
La intervención más contundente llegó de Óscar Trejo. El argentino, que vistió la camiseta del Rayo durante diez temporadas y se retiró la pasada campaña después de disputar la final de la Liga Conferencia, publicó un escrito en redes sociales en el que pidió a Presa y al resto de la directiva que abandonen sus responsabilidades.
Trejo acusó a los dirigentes de seguir “mintiendo” y aseguró que han jugado durante quince años con “la integridad y la confianza de la gente”. En su mensaje afirmó que jugadores, trabajadores y otras personas vinculadas al club han alcanzado un límite que, a su juicio, fue superado hace tiempo. Por respeto a quienes han trabajado por la entidad, reclamó que los responsables den “un paso al lado” y permitan que el club recupere sus valores.
El ex capitán vinculó esa recuperación con la identidad tradicional del Rayo: un equipo humilde, trabajador y de barrio, sostenido por el esfuerzo y el apoyo de Vallecas. Su crítica no fue únicamente deportiva o coyuntural. El contenido del mensaje apunta a una disputa de fondo sobre el modelo de gestión y sobre quién debe representar los intereses del club, un debate que ha enfrentado a la directiva con sectores relevantes de la afición durante años.
Un conflicto que viene de lejos
Las palabras de Trejo se suman a las de Jesús Diego Cota, uno de los veteranos más reconocidos y el jugador con más partidos en la historia del Rayo, quien días antes también había cuestionado la gestión de Raúl Martín Presa. La sucesión de pronunciamientos procedentes de figuras históricas aumenta la presión sobre la presidencia y muestra que el descontento no se limita a un grupo concreto de seguidores.
Durante su etapa como futbolista, Trejo mantuvo varios desencuentros con Presa. El episodio más conocido ocurrió el 1 de octubre de 2023, cuando renunció a la capitanía. Entonces explicó que existían numerosos motivos, pero destacó su desacuerdo con la metodología y con el trato dispensado a trabajadores y aficionados. Su actual posicionamiento, ya fuera del vestuario, recupera aquellas diferencias y las coloca en el centro de la crisis institucional.
La presión también alcanza al proyecto deportivo
El conflicto se produce además en un momento delicado para el equipo. El Rayo llega a las dos primeras jornadas de la temporada 2026/27 sin haber logrado la victoria y ha tenido que iniciar su calendario como local en un escenario ajeno. La combinación de resultados insuficientes, incertidumbre sobre el estadio y enfrentamiento entre la dirección y el entorno convierte cada partido en un examen que trasciende el rendimiento deportivo.
El empate ante el Alavés estuvo marcado también por los problemas físicos. Camello explicó que, a los sesenta minutos, el equipo tuvo que completar todos sus cambios después de las lesiones de Isi Palazón y Augusto Batalla. La incidencia redujo las opciones del entrenador y añadió una dificultad competitiva a una noche ya condicionada por la situación institucional.
La prioridad inmediata pasa por aclarar cuándo podrá regresar el Rayo a Vallecas y bajo qué condiciones se desarrollarán las obras. Sin embargo, la resolución del problema del estadio no bastará por sí sola para cerrar la crisis. Las declaraciones de Trejo, Cota y Camello indican que existe una fractura más amplia, relacionada con la confianza en la dirección del club y con la percepción de que la identidad del Rayo está siendo debilitada.
La directiva deberá afrontar ahora una presión creciente desde distintos frentes: una afición que reclama volver a su casa, una plantilla que expresa públicamente su cansancio y antiguos referentes que cuestionan la continuidad del actual modelo. La respuesta institucional, junto con la evolución de los resultados y la situación de Vallecas, determinará si el conflicto puede reconducirse o si seguirá ampliando la distancia entre el club y quienes lo sostienen.
