El peso mexicano entre las monedas más fuertes del semestre

El peso mexicano concluyó la primera mitad de 2026 con una apreciación del 2.86 por ciento frente al dólar, cerrando en 17.49 pesos por dólar en el mercado interbancario. Esta evolución colocó a la divisa nacional en el sexto lugar mundial entre las monedas con mejor desempeño, aun cuando el dólar estadounidense registró un avance del 1.55 por ciento frente a otras divisas de referencia. El resultado refleja tanto la capacidad de resistencia de la moneda mexicana como la influencia de factores externos que determinan gran parte de sus movimientos.

Entre enero y junio, el tipo de cambio osciló entre un máximo de 18.16 pesos alcanzado el 31 de marzo y un mínimo de 17.08 pesos registrado el 18 de febrero. En ventanillas bancarias, el dólar libre alcanzó un precio máximo de 18.48 pesos y un mínimo de 17.53 pesos. Estos rangos muestran una volatilidad moderada en comparación con periodos anteriores, aunque el mes de junio rompió la tendencia positiva al registrar una depreciación del 0.76 por ciento.

Desempeño trimestral y contexto global

El segundo trimestre aportó la mayor parte de la apreciación semestral, con una ganancia de 2.48 por ciento. Sin embargo, la pérdida observada en junio evidencia que la fortaleza del peso sigue dependiendo en buena medida de flujos internacionales y de decisiones de política monetaria en economías avanzadas. El análisis de Grupo Financiero BASE indica que la mayor parte de las operaciones con pesos se realiza fuera de México, lo que limita el control directo de las autoridades nacionales sobre su cotización.

En la comparación global, el peso colombiano lideró las apreciaciones con un 9.51 por ciento, seguido por el shekel israelí (6.55 por ciento) y el real brasileño (5.72 por ciento). Por el contrario, la lira turca registró la mayor depreciación (-8.62 por ciento), seguida por el won surcoreano y la rupia de Indonesia. Este panorama confirma que el comportamiento del peso mexicano se inscribe en una tendencia regional de monedas emergentes que lograron ganancias moderadas frente a un dólar que, a pesar de su fortaleza, no dominó de manera absoluta.

Diferencias entre bancos y riesgos identificados

Las cotizaciones en ventanillas mostraron dispersiones notables. Bank of America ofreció el dólar más caro a 18.48 pesos, mientras que Grupo Financiero Multiva registró el precio más bajo en 17.53 pesos. Estas diferencias responden a estrategias comerciales y a los costos de fondeo de cada institución, aunque no alteran la tendencia general del mercado interbancario.

La especialista Gabriela Siller Pagaza advirtió que uno de los principales riesgos proviene de posibles incrementos adicionales en las tasas de interés de Japón. Un mayor atractivo de los activos japoneses podría reducir los flujos hacia mercados emergentes como México, disminuyendo la demanda de pesos. Esta dinámica, ya observada en episodios previos, ilustra cómo decisiones tomadas en economías desarrolladas siguen teniendo efectos directos sobre la moneda mexicana.

Perspectivas y necesidad de fundamentos internos

La apreciación acumulada durante el semestre no puede atribuirse exclusivamente a factores externos. El Banco de México ha mantenido una postura que ha contribuido a la estabilidad cambiaria, aunque el margen de maniobra se reduce cuando los flujos de capital responden más a diferenciales de tasas internacionales que a condiciones domésticas. La advertencia de que el peso necesitará apoyarse menos en factores externos y más en una economía capaz de generar mayor productividad señala un punto estructural relevante.

La productividad y el crecimiento sostenido de la economía mexicana constituyen variables que, a mediano plazo, pueden reducir la dependencia de flujos especulativos. Sin avances en estos frentes, la moneda podría enfrentar presiones adicionales en la segunda mitad del año, especialmente si el dólar mantiene su fortaleza o si se intensifican las tensiones comerciales globales. El balance del primer semestre muestra que el peso ha resistido mejor que varias monedas pares, pero esa posición no está garantizada sin mejoras en los determinantes internos de competitividad.

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