El euro resiste bajo 1,17 dólares ante señales contrapuestas

El euro se mantuvo este lunes estable por debajo de 1,17 dólares, cerca de su nivel más alto en tres meses, en una sesión marcada por la falta de nuevos impulsos para la moneda única. La divisa europea cotizaba hacia las 15.00 horas GMT a 1,1669 dólares, frente a los 1,1673 dólares registrados al cierre de la negociación europea del viernes.

La evolución del mercado estuvo condicionada por fuerzas opuestas. Por un lado, los planes del Tesoro de Estados Unidos para duplicar las compras de bonos a largo plazo y la caída del precio del petróleo restaron respaldo al dólar. Por otro, las tensiones entre Washington y Teherán reforzaron la demanda del billete verde como activo refugio.

El mercado mantiene al euro cerca de máximos recientes

El Banco Central Europeo fijó el cambio de referencia del euro en 1,1664 dólares. Durante la jornada, la moneda única se movió dentro de una banda relativamente estrecha, entre 1,1661 y 1,1686 dólares, una oscilación coherente con el tono estable de la sesión y con la ausencia de acontecimientos capaces de provocar un movimiento más amplio.

Entre los factores que favorecieron al euro figuró la expectativa de que el BCE suba los tipos de interés en septiembre. Esa previsión sigue proporcionando apoyo a la divisa, aunque el comportamiento del mercado mostró que ese respaldo no fue suficiente para llevarla de forma sostenida por encima de los 1,17 dólares.

La política monetaria estadounidense también influyó en la cotización. Los planes del Tesoro estadounidense de aumentar las compras de deuda pública a largo plazo debilitaron al dólar en el mercado de divisas. El texto de la información no detalla el calendario ni el alcance operativo de esas compras, pero las presenta como uno de los elementos que limitaron la fortaleza de la moneda estadounidense durante la sesión.

Las tensiones con Irán sostienen la demanda de dólares

El principal contrapeso para el euro procedió del escenario geopolítico. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tenía previsto anunciar este lunes un nuevo paquete de sanciones contra Irán. La advertencia incluye posibles consecuencias económicas para los países que proporcionen “cualquier tipo de ayuda vital” a Teherán, lo que mantiene la atención de los mercados sobre una eventual ampliación de las medidas.

En este contexto, el dólar conservó parte de su atractivo como activo refugio. La demanda vinculada a la incertidumbre geopolítica compensó parcialmente los factores que habían presionado a la baja a la divisa estadounidense y contribuyó a que el euro permaneciera por debajo de la cota de 1,17 dólares.

El miembro del comité ejecutivo del BCE Piero Cipollone declaró, en una entrevista publicada este lunes por el diario ilsussidiario.net, que no ve riesgo de estanflación en la economía de la zona del euro por la guerra en Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz. Su valoración se produjo mientras los mercados seguían pendientes de la evolución de los tipos de interés, la energía y las tensiones internacionales.

El petróleo añadió otro elemento de apoyo indirecto al euro. El barril de Brent, referencia en Europa, bajó un 1,8 %, hasta 92,7 dólares. La caída del crudo figuró entre los factores que debilitaron al dólar, aunque no alteró el equilibrio general de la jornada: la moneda única terminó estable y sin superar de manera clara el umbral de 1,17 dólares.

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