Dólar en Cuba: tensiones entre tasa oficial y crisis

La cotización oficial del dólar estadounidense abrió el 17 de julio de 2026 a 24 pesos cubanos, un alza del 0,55 por ciento frente al cierre anterior de 23,87 pesos. Esta variación, aunque modesta, se produce en un contexto donde la volatilidad del tipo de cambio alcanzó el 4,57 por ciento, superando la referencia histórica del 3,59 por ciento. El dato oficial contrasta con la realidad de una economía que proyecta apenas un 1 por ciento de crecimiento para el año, la misma meta fallida en 2025 debido a la contracción del PIB.

El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha descrito el escenario como una “economía de guerra” marcada por amenazas externas e internas. El déficit fiscal estimado llega a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo oficial para empresas. La inflación prevista para el mercado formal se sitúa en el 10 por ciento, cinco puntos menos que el 14,07 por ciento registrado al cierre de 2025.

La unificación monetaria y sus efectos pendientes

Desde el 1 de enero de 2021, la eliminación del peso convertible dejó al peso cubano como única moneda de curso legal. La tasa de 24 pesos por dólar oficial representa un ajuste técnico, pero la demanda de divisas sigue presionando el mercado informal, donde históricamente el billete verde ha superado ampliamente el valor oficial. Esta brecha persistente erosiona el poder adquisitivo de los salarios en pesos y alimenta la dolarización de facto en sectores como el turismo y los servicios médicos exportados.

Perspectivas de crecimiento limitadas por factores estructurales

Las autoridades confían en una recuperación del turismo y de las exportaciones de servicios médicos para alcanzar el modesto 1 por ciento de expansión. Sin embargo, entre 2020 y 2024 la economía cubana ya acumuló una contracción del 11 por ciento, y 2024 cerró con una caída adicional del 1,1 por ciento. El reconocimiento oficial de escasez de productos básicos, apagones recurrentes y una migración intensa indica que el crecimiento proyectado depende de variables externas cuyo control es limitado.

Inflación y déficit fiscal: dos presiones simultáneas

La meta de reducir la inflación a un 10 por ciento supone una mejora, pero se produce sobre una base de precios ya elevada. Al mismo tiempo, el déficit fiscal de 74.500 millones de pesos mantiene la necesidad de financiamiento que, en ausencia de acceso pleno a mercados internacionales, suele resolverse con emisión monetaria. Esta combinación tiende a reforzar la preferencia por divisas y a debilitar la confianza en el peso cubano.

Postura de los actores internos y externos

El Gobierno insiste en la necesidad de atraer inversión extranjera mediante un entorno más transparente y con mayores garantías. Los inversores potenciales, sin embargo, observan la persistencia de controles de precios, la inestabilidad energética y la falta de liquidez en divisas como obstáculos concretos. Los ciudadanos, por su parte, enfrentan una pérdida continua de poder adquisitivo que se traduce en mayor dependencia de remesas y actividades informales.

Riesgos de una recuperación frágil

El escenario de “economía de guerra” admite la posibilidad de que las tensiones externas e internas se intensifiquen en 2026. Una caída adicional del turismo o retrasos en los pagos por servicios médicos exportados podrían hacer inviable incluso el modesto crecimiento del 1 por ciento. Además, la volatilidad cambiaria superior al promedio histórico sugiere que cualquier shock externo podría amplificarse rápidamente en el mercado interno.

Tendencias probables hacia 2027

Si las condiciones actuales se mantienen, es previsible que la dolarización siga avanzando en los circuitos formales e informales. El tipo de cambio oficial podría registrar ajustes graduales, pero la brecha con el mercado paralelo dependerá de la capacidad real de generar divisas a través de exportaciones y turismo. Sin reformas que aborden la escasez estructural de productos y la inestabilidad energética, el margen para un crecimiento sostenido seguirá siendo estrecho.

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