La caída del dólar en agosto, hasta una cotización cercana a S/ 3,346, reabrió el debate entre quienes tienen créditos denominados en esta moneda: cancelar ahora para reducir la deuda o esperar una depreciación adicional. Las proyecciones para el cierre del año se ubican principalmente entre S/ 3,35 y S/ 3,40, aunque algunos bancos contemplan un escenario de S/ 3,30.
El interés puede superar el ahorro cambiario
Según IB1 Investment Business One, la decisión no debe basarse únicamente en intentar anticipar el próximo movimiento del tipo de cambio. Si el dólar descendiera de S/ 3,40 a S/ 3,30, el ahorro cambiario sería cercano al 2,9%. Sin embargo, ese beneficio puede desaparecer si los intereses acumulados durante la espera superan la ventaja obtenida por comprar dólares más baratos.

El criterio central es comparar la velocidad esperada de la caída del dólar con el costo financiero del préstamo. Esperar puede ser razonable cuando la tasa de interés es baja y existen fundamentos para una nueva depreciación. En cambio, una deuda costosa puede justificar un pago anticipado, especialmente si el deudor recibe sus ingresos en soles y está expuesto a una eventual recuperación de la moneda estadounidense.
También existe un riesgo adicional: ninguna proyección garantiza que el dólar alcance un nivel específico ni que lo haga dentro del plazo previsto. Mantener reservado el dinero para cancelar el crédito tampoco es neutral: si no genera rendimiento, el costo de postergar el pago aumenta en términos reales.
Una estrategia intermedia consiste en amortizar solo una parte de la deuda. Así se reduce de inmediato el saldo sobre el que se calculan los intereses y, al mismo tiempo, se conserva cierta capacidad para beneficiarse de una eventual baja adicional. La decisión más prudente, por tanto, no es encontrar el mínimo exacto del dólar, sino determinar si el ahorro potencial compensa el costo y el riesgo de mantener abierta la obligación.
