Canadá invertirá más de 11.000 millones de dólares canadienses, unos 8.000 millones de dólares estadounidenses, en la construcción de seis nuevos rompehielos. El primer ministro Mark Carney presentó el proyecto este lunes en Lévis, Quebec, como una medida para diversificar el comercio canadiense y reforzar la presencia del país en el Ártico.
Los buques serán construidos por el astillero Davie y sustituirán a los rompehielos pesados y medios envejecidos de la Guardia Costera. Estarán preparados para operar en el Atlántico y el río San Lorenzo durante el invierno, y en aguas árticas durante el verano. La construcción comenzará en 2027 y la flota completa estará operativa en 2038.

“Estos seis rompehielos de última generación mantendrán accesibles y seguras las rutas comerciales que llevan los productos canadienses al mundo”, afirmó Carney. Ottawa también vincula la inversión con su estrategia para reducir la dependencia económica de Estados Unidos, después del fracaso de recientes negociaciones comerciales bilaterales.
El Gobierno considera además que los rompehielos son una herramienta de soberanía. Canadá sostiene que el Paso del Noroeste forma parte de sus aguas interiores, una posición cuestionada por Estados Unidos. La reducción del hielo ha aumentado el interés por las rutas árticas, en un contexto de competencia entre Rusia, China y los países de la OTAN.
La Guardia Costera prevé desplegar este año nueve rompehielos en el norte. El pasado 16 de agosto, el Louis S. St-Laurent llegó al Polo Norte durante una misión que incluyó la cartografía de la plataforma continental canadiense. La actividad comercial también crece: el portacontenedores surcoreano PanStar Acro inició desde Busan un viaje experimental a Europa por la Ruta Marítima del Norte, con escalas previstas en Reino Unido, Países Bajos y Polonia.
