El precio del oro alcanzó este lunes su nivel más alto en 15 semanas, impulsado por la continuidad del repunte iniciado a finales del verano y por una mayor demanda vinculada a factores técnicos y de impulso. Los futuros del metal subieron más de un 1% durante la mañana, hasta un máximo intradía de 4.738,50 dólares, mientras que el oro al contado avanzó cerca de un 1,5%, hasta 4.679 dólares. Ambos precios son los más elevados desde mediados de mayo.

El avance se prolonga este lunes
La subida de esta jornada llegó después de que el oro registrara la semana pasada su tercera semana consecutiva de ganancias. El metal había cotizado mayoritariamente sin grandes variaciones durante varios meses, pero comenzó a acelerar su avance tras un anuncio del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
La dependencia comunicó la semana pasada que incrementaría la recompra de deuda pública a largo plazo. Los analistas citados atribuyen a esa decisión buena parte del movimiento reciente, que llevó al oro a ganar cerca de un 5% durante la semana anterior. Para Saxo Bank, el avance también atrajo “nueva demanda impulsada por factores técnicos y de impulso (momentum)”.
Ricardo Evangelista, analista sénior de ActivTrades, declaró a Reuters que el oro logró consolidarse por encima de los 4.600 dólares y todavía presenta potencial de ganancias. Según su valoración, la evolución dependerá en gran medida de que el dólar estadounidense continúe bajo presión y de que los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantengan estables en sus niveles actuales o sigan descendiendo.
La plata se mantiene cerca de sus máximos recientes
La plata mostró un comportamiento más moderado este lunes. Los futuros bajaban alrededor de un 0,3% y la plata al contado caía cerca de un 0,1%, con ambos mercados situados en torno a los 69 dólares. A finales de la semana pasada, el metal superó los 70 dólares por primera vez desde junio y continúa cerca de su nivel más alto en casi dos meses.
Los próximos datos pueden cambiar el rumbo
Los mercados de metales tendrán nuevos puntos de referencia más adelante esta semana. El miércoles se publicará el índice de precios de los gastos de consumo personal correspondiente a julio, una medida de inflación seguida de cerca por la Reserva Federal para sus decisiones de política monetaria. Los analistas consideran que un aumento de la inflación podría favorecer al oro, tradicionalmente considerado un activo refugio.
El viernes está prevista la intervención de Kevin Warsh en el simposio de Jackson Hole. Sus declaraciones podrían aportar indicios sobre la orientación futura de las tasas de interés de la Reserva Federal. La herramienta FedWatch de CME Group señala actualmente una probabilidad del 73,6% de que el banco central eleve las tasas para la reunión de diciembre. En términos generales, unas tasas más altas suelen ejercer presión sobre los precios de los metales.
Del récord anual al estancamiento del verano
El oro y la plata habían alcanzado máximos históricos a principios de año. El oro llegó a situarse cerca de los 5.600 dólares y la plata alcanzó los 121 dólares, en un contexto marcado por recortes de tasas federales, los aranceles anunciados por el presidente Donald Trump, las tensiones internacionales y una mayor demanda industrial relacionada con el crecimiento de las tecnologías.
Sin embargo, esos máximos no se mantuvieron. Los precios de ambos metales se desplomaron a finales de enero, poco después de que Trump anunciara la elección de Warsh, quien en ese momento no parecía partidario de reducir las tasas, para dirigir la Reserva Federal. Durante el conflicto con Irán, el oro y la plata también descendieron en general, mientras el encarecimiento del petróleo presionaba a la baja a los metales. En verano, el oro permaneció mayoritariamente estancado, con oscilaciones aproximadas entre 4.000 y 4.200 dólares, hasta el repunte de las últimas semanas.
