Estados Unidos prepara una advertencia diplomática para 35 países con el objetivo de que definan con qué bloque tecnológico cooperarán en inteligencia artificial: la alianza promovida por Washington o las iniciativas internacionales impulsadas por China. Según informó Reuters el 14 de agosto, el Departamento de Estado elaboró un borrador de carta en el que plantea que los gobiernos que participen en Pax Silica y, al mismo tiempo, colaboren con proyectos considerados incompatibles con la estrategia estadounidense podrían quedar fuera de la coalición.
El documento no constituye todavía una norma, una sanción ni una prohibición vigente. Reuters no pudo determinar cuándo será enviado ni si su contenido será modificado antes de una eventual distribución. El Departamento de Estado declinó comentar documentos internos supuestamente filtrados. La cautela sobre el alcance de la medida refleja que Washington aún se encuentra en una fase de definición política, aunque el mensaje central del borrador apunta a convertir la cooperación tecnológica en una decisión de alineamiento estratégico.
Una advertencia todavía en fase de borrador
La carta estaría dirigida a los países que en junio firmaron la Declaración de Oportunidades en Inteligencia Artificial de Estados Unidos. El texto busca dejar claro que incorporarse a Pax Silica no sería un gesto meramente simbólico, sino un compromiso con determinados objetivos tecnológicos, económicos y de seguridad promovidos por Washington.
De acuerdo con el borrador citado por Reuters, la pertenencia a la alianza estadounidense no podría coexistir con la participación en iniciativas cuyos fines entren en conflicto con los de Pax Silica. La formulación deja margen para interpretaciones políticas, ya que no se conocen públicamente todos los proyectos que Washington consideraría incompatibles ni los mecanismos concretos que utilizaría para evaluar la conducta de cada gobierno.
El planteamiento supone un cambio relevante en la forma de gestionar las alianzas tecnológicas. Hasta ahora, varios países han procurado mantener vínculos simultáneos con Estados Unidos y China para atraer inversiones, acceder a equipos y preservar margen diplomático. La advertencia estadounidense podría elevar el costo de esa estrategia, especialmente para economías que dependen de proveedores, mercados o recursos vinculados a ambos países.

Pax Silica y el control de las cadenas estratégicas
Estados Unidos lanzó Pax Silica en diciembre de 2025 como una iniciativa destinada a reforzar cadenas de suministro consideradas esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial. El programa abarca semiconductores, minerales críticos y otros componentes necesarios para fabricar equipos, construir centros de datos y sostener la capacidad de cómputo que requieren los sistemas avanzados.
La Casa Blanca sostiene que las cadenas extranjeras de semiconductores pueden representar un riesgo económico y de seguridad nacional. En enero de 2026, el Gobierno estadounidense estableció medidas sobre determinadas importaciones de chips y subrayó su importancia para la economía, las infraestructuras y los sistemas militares del país. Desde la perspectiva de Washington, asegurar el acceso a esos recursos exige coordinar inversiones, proyectos industriales y controles de exportación con aliados y socios confiables.
La relevancia de Pax Silica no se limita a la fabricación de procesadores. Los minerales críticos son necesarios para distintas fases de la cadena tecnológica, mientras que la expansión de la IA depende de grandes centros de datos, redes eléctricas y capacidad de procesamiento. Por ello, las alianzas en este ámbito pueden influir tanto en el comercio como en la autonomía industrial y la planificación de defensa.
China amplía su propia red de cooperación
La iniciativa estadounidense coincide con el esfuerzo de China por consolidar una plataforma internacional alternativa. El 17 de julio, el presidente Xi Jinping anunció en Shanghái la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, conocida como WAICO. Veintinueve países firmaron el acuerdo para establecerla como miembros fundadores, con sede en la misma ciudad.
WAICO pretende promover la cooperación internacional y crear mecanismos de gobernanza para el desarrollo de la IA. Xi anunció además que China ofrecerá durante los próximos cinco años 5.000 oportunidades de capacitación y seminarios sobre inteligencia artificial para países en desarrollo. La propuesta combina asistencia técnica, formación y participación institucional, elementos que pueden resultar atractivos para gobiernos que buscan ampliar sus capacidades sin asumir las condiciones políticas asociadas a una alianza exclusiva.
China también ha defendido el desarrollo de modelos y tecnologías de inteligencia artificial de código abierto. Esa orientación puede facilitar su adopción en países con recursos limitados, aunque el acceso tecnológico no elimina las diferencias en infraestructura, talento, datos y capacidad de cómputo. La competencia entre Washington y Beijing se desarrolla, por tanto, tanto en el terreno de los equipos y las inversiones como en el de las reglas internacionales que definirán el uso de la IA.
Kazajistán, un caso de equilibrio difícil
Uno de los países que más preocupa a Washington es Kazajistán, según Reuters. El país centroasiático participa en iniciativas relacionadas tanto con Estados Unidos como con China y cuenta además con recursos minerales relevantes para las cadenas tecnológicas. Su posición ilustra la dificultad de imponer una división estricta entre dos bloques en una economía global donde los suministros, las inversiones y los proyectos de infraestructura atraviesan distintas esferas de influencia.
Pax Silica también incluye a aliados estadounidenses como Japón, Australia y Corea del Sur. Para estos gobiernos, una mayor coordinación con Washington puede ofrecer ventajas en materia de seguridad de suministro y acceso a tecnologías avanzadas. Sin embargo, otros países podrían considerar que una adhesión exclusiva limita sus opciones comerciales o reduce su capacidad para negociar con ambas potencias.
La disputa no implica que los 35 firmantes de la declaración estadounidense hayan sido obligados ya a escoger. Lo que existe es un borrador diplomático que busca influir en sus decisiones futuras. Su eventual envío marcaría una señal más firme de que Washington pretende transformar la cooperación en inteligencia artificial en una relación política de mayor disciplina.
La presión se produce en un momento en que la IA se ha convertido en un sector estratégico para la industria, las comunicaciones, la economía y la defensa. El desenlace dependerá no solo de las condiciones que establezca Estados Unidos, sino también de la disposición de los países intermedios a aceptar reglas de alineamiento. Mientras Washington intenta asegurar cadenas de suministro y limitar riesgos asociados a China, Beijing ofrece una plataforma de cooperación propia. Para numerosos gobiernos, la prioridad seguirá siendo conservar acceso a ambas redes, una fórmula que el nuevo enfoque estadounidense podría hacer cada vez más difícil.
