Un avión de Viva Aerobus estuvo a punto de chocar con dos vehículos durante su despegue en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), luego de recibir autorización para iniciar maniobra cuando la pista aún no estaba despejada. El incidente ocurrió el 21 de julio, durante el vuelo 7428 con destino a Tuxtla Gutiérrez, y de acuerdo con información publicada por El Financiero obligó a la tripulación a corregir el ascenso para evitar un riesgo mayor.
La secuencia es relevante porque no se trató solo de una presencia indebida en pista, sino de una autorización emitida mientras aún había unidades en la superficie de operaciones. En aviación, esa combinación eleva de forma inmediata la exposición al accidente: el despegue deja poco margen para frenar, y el avión ya se encuentra en una fase de aceleración en la que cualquier obstáculo reduce las opciones de reacción.

La maniobra y la alerta de la tripulación
Según la información consultada por el diario, el control de tráfico aéreo del AIFA autorizó el despegue mientras los vehículos permanecían en la pista. La tripulación detectó la situación en plena maniobra y el piloto tuvo que elevar la aeronave antes de lo previsto para evitar continuar sobre una trayectoria que podía acercarla a las unidades. Fuentes citadas por el medio calificaron el episodio como un incidente con potencial de consecuencias graves.
No hay reporte de colisión ni de personas lesionadas. Ese dato, sin embargo, no atenúa la gravedad operativa del caso. En seguridad aérea, una incursión en pista se considera un evento crítico precisamente porque muchas veces solo la reacción oportuna de la tripulación separa una irregularidad administrativa de una emergencia con víctimas. El valor del incidente está en lo que pudo haber ocurrido, no solo en el resultado final.
Vehículos autorizados y dudas de coordinación
De acuerdo con las fuentes citadas por El Financiero, los vehículos que ingresaron a la pista eran unidades utilizadas para operaciones del propio aeropuerto. La incursión habría sido autorizada por el control terrestre, área encargada de coordinar el movimiento de aeronaves y vehículos en zonas específicas del aeropuerto. El punto que señalan las fuentes no es únicamente la presencia de esos vehículos, sino el hecho de que el permiso para despegar se emitió sin confirmar que la pista estuviera libre.
Ese detalle expone una falla de coordinación más que un simple error puntual. En aeropuertos con actividad intensa, los procedimientos dependen de una cadena de confirmaciones entre torre, control terrestre y tripulación. Cuando una de esas verificaciones falla, la seguridad deja de depender del sistema y pasa a descansar en la capacidad de reacción del piloto. Por eso una incursión en pista suele leerse como síntoma de problemas operativos más amplios.
Repercusiones dentro de la autoridad aeronáutica
Las fuentes consultadas por El Financiero sostienen que el incidente derivó en la suspensión de controladores aéreos del AIFA y generó preocupación dentro de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). También refieren que el entonces titular de la dependencia, Emilio Avendaño, fue informado del caso y reaccionó con molestia. Esa información proviene del reporteo citado por el medio; no existe, al menos en el material descrito, un comunicado público de la AFAC que detalle formalmente sanciones específicas por este hecho.
La diferencia importa porque permite distinguir entre una versión periodística respaldada por fuentes y una confirmación institucional. En temas de seguridad aérea, esa distinción no es menor: define qué está corroborado y qué sigue en el terreno de la investigación interna o de las responsabilidades administrativas. También evita sobredimensionar conclusiones antes de que se conozcan los resultados técnicos.
Un caso que vuelve sobre la seguridad operacional
El episodio vuelve a colocar al AIFA bajo escrutinio por la manera en que se coordinan aeronaves, vehículos e infraestructura en una terminal que todavía enfrenta observación pública sobre sus procedimientos. El Financiero ha documentado antes otros incidentes relacionados con incursiones en pista y control aéreo en el AIFA y en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Controladores citados por ese medio han señalado presiones de carga de trabajo, presupuesto e infraestructura, aunque esos señalamientos corresponden a testimonios y no a una conclusión oficial sobre este caso.
La discusión más amplia no es solo cómo ocurrió este episodio, sino qué tan robustos son los mecanismos para evitar que vuelva a repetirse. La AFAC mantiene un apartado oficial para reportes de seguridad, pero persiste el debate sobre la accesibilidad y el nivel de detalle de la información pública sobre incidentes e investigaciones. En este caso, el hecho central permanece claro: un avión recibió autorización para despegar cuando dos vehículos seguían en pista, y fue la reacción de la tripulación la que impidió que la falla de coordinación terminara en una colisión.
