Uruguay: exportaciones resisten con precios al alza

Las exportaciones uruguayas alcanzaron 1.307 millones de dólares en junio, una caída interanual del 4 % que se explica casi exclusivamente por el retroceso del 20 % en las ventas desde zonas francas. Las operaciones gestionadas por Aduanas crecieron 5 % hasta 877 millones, mientras el acumulado del primer semestre llegó a 6.585 millones, apenas 1 % por encima del mismo período de 2025. La carne bovina lideró con 251 millones (+11 %), aunque el volumen cayó 8 %; el precio promedio saltó de 6.870 a 8.300 dólares por tonelada.

Este comportamiento revela un cambio estructural más profundo que la simple compensación de precios. La menor faena, que descendió 2 % en junio y acumula 16 % en el año según el Instituto Nacional de Carnes, reduce la oferta disponible y eleva los valores internacionales. Estados Unidos aumentó sus compras 44 % hasta 76 millones, mientras China concentró el 33 % del total pero con volúmenes más bajos. La celulosa alcanzó 240 millones (+4 %), impulsada por la Unión Europea (+40 %), en tanto la soja retrocedió 53 % hasta 157 millones por menor superficie y rendimiento.

La diversificación como estrategia de supervivencia

Un primer elemento distintivo es la aceleración del ganado en pie, que creció 75 % hasta 88 millones impulsado por Turquía e Israel, que explicaron casi el 90 % del monto. Esta categoría, históricamente marginal, muestra que los productores están respondiendo a señales de precio inmediato en lugar de retener animales para engorde. El efecto inmediato es positivo para el flujo de divisas, pero introduce un riesgo de descapitalización del rodeo que podría limitar la oferta de carne en los próximos dos años.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea comienza a generar resultados concretos. En junio se utilizaron cuotas de 3.335 toneladas de carne fresca y 1.718 de congelada, además de 4.167 toneladas de arroz. Las preferencias arancelarias permitieron el ingreso de 46 toneladas de clementinas y 69 de mandarinas a España. La plataforma digital anunciada por Uruguay XXI para consultar aranceles y requisitos de acceso reduce barreras de información que antes limitaban a las pequeñas y medianas empresas. Este mecanismo puede ampliar la base exportadora más allá de los grandes jugadores tradicionales.

Perspectivas de productores, industria y gobierno

Los productores ganaderos enfrentan un dilema claro: los precios altos actuales compensan la menor cantidad de cabezas, pero la caída acumulada de 16 % en la faena anticipa menor disponibilidad futura. Los frigoríficos, por su parte, ven mejorados sus márgenes por tonelada, aunque deben competir por materia prima más escasa. El gobierno, mientras tanto, celebra la diversificación de destinos como logro de política comercial, aunque la dependencia de China sigue siendo relevante en productos como soja y celulosa.

Los datos de lácteos (72 millones, +8 %) con África y Brasil como principales compradores confirman que la estrategia de abrir mercados alternativos está funcionando en nichos específicos. Sin embargo, el crecimiento sigue siendo modesto en comparación con los grandes rubros, lo que limita su capacidad de compensar caídas en soja o carne.

Riesgos estructurales y escenarios futuros

El principal riesgo radica en la sostenibilidad de los precios. El aumento del 21 % en el valor de la carne responde tanto a menor oferta uruguaya como a proyecciones de menor producción en Estados Unidos. Si la oferta global se recupera más rápido de lo esperado, los márgenes podrían comprimirse rápidamente. Otro factor es el climático: la soja ya sufrió por menor rendimiento; una nueva campaña adversa podría profundizar la caída observada en junio.

La menor faena también genera un efecto de segunda ronda sobre el empleo en la industria frigorífica y sobre la cadena de proveedores de insumos. Si los productores deciden retener más hembras para recomponer el rodeo, el volumen exportable podría contraerse aún más en 2026. Por el contrario, si las ventas de ganado en pie se mantienen elevadas, el stock podría tardar tres o cuatro años en recuperarse.

La plataforma digital de acceso al mercado europeo representa una herramienta de bajo costo que podría multiplicar el número de empresas exportadoras en los próximos 18 meses. Su éxito dependerá de que las pequeñas firmas superen barreras sanitarias y logísticas que hasta ahora las mantenían fuera del radar de los compradores europeos.

En conjunto, los números de junio confirman que Uruguay puede sostener el valor exportado mediante precios más altos y diversificación de destinos. Sin embargo, esa capacidad tiene límites claros: la recomposición del rodeo vacuno, la recuperación de rendimientos agrícolas y la consolidación de nuevos mercados fuera de China determinarán si el crecimiento del primer semestre se mantiene o se revierte en la segunda mitad del año.

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