Guatemala impulsa negocios verdes con Mi Negocio Verde

Guatemala ha puesto en marcha una estrategia orientada a que las micro, pequeñas y medianas empresas incorporen criterios de sostenibilidad en sus operaciones diarias. El programa Mi Negocio Verde, impulsado por la Organización Internacional del Trabajo junto con el Ministerio de Economía y el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, busca mejorar la competitividad de las MiPyMEs mientras reduce su huella ambiental.

La iniciativa se desarrolla dentro de la alianza internacional Partnership for Action on Green Economy. Su primera fase arrancó en junio de 2025 en Retalhuleu y Quetzaltenango, donde nueve empresas vinculadas a la Ruta Verde del Cacao recibieron formación para identificar oportunidades de ecoeficiencia. En junio de 2026 el programa se extendió a Retalhuleu y Chimaltenango, incorporando cadenas de valor de cacao, café y aguacate con el apoyo de la Asociación de Productores de Aguacate.

Metodología y etapas de implementación

El módulo Enverdeciendo Mi Negocio permite a las empresas diagnosticar sus impactos ambientales, optimizar el uso de recursos y diseñar productos con atributos sostenibles. Tras la fase presencial, las participantes avanzan en un proceso virtual que fortalece capacidades comerciales y estratégicas. Al finalizar, cada empresa elabora un plan de enverdecimiento con acciones concretas y medibles.

La transferencia de metodología a INTECAP busca garantizar la replicación del modelo en otras regiones del país. Esta decisión institucional refleja la intención de convertir una experiencia piloto en una herramienta de alcance nacional, algo especialmente relevante en un contexto donde las exigencias ambientales de los mercados de exportación crecen de forma sostenida.

Impacto en empleo y competitividad

Rodrigo Mogrovejo, especialista de la OIT para América Central, Panamá y República Dominicana, ha señalado que la alianza busca ampliar las oportunidades para que más emprendimientos incorporen prácticas sostenibles que fortalezcan su competitividad y generen empleo decente. En Guatemala, donde el sector agroexportador representa una parte significativa de la economía, estas mejoras pueden traducirse en ventajas concretas frente a competidores regionales.

La participante María del Carmen Pú Gómez, de RAXKAN S.A. en Chimaltenango, ha indicado que el programa le ayudó a estructurar ideas ecológicas que ya tenía y a darles dirección. Este tipo de testimonios muestra cómo la formación puede convertir intenciones dispersas en planes operativos, un paso clave para que las MiPyMEs accedan a certificaciones o mercados que valoran la trazabilidad ambiental.

Alianzas público-privadas y replicabilidad

El acompañamiento técnico de María José Terán como Master Trainer de la OIT ha contribuido a mantener la calidad del proceso formativo. La formación de facilitadores locales añade una capa adicional de sostenibilidad institucional, ya que permite que el conocimiento permanezca en el país una vez finalizada la cooperación internacional directa.

La experiencia guatemalteca ilustra cómo la cooperación entre entidades públicas, el sector productivo y organismos multilaterales puede facilitar la adopción de herramientas de sostenibilidad. En un escenario de creciente presión por parte de compradores internacionales que exigen estándares ambientales más estrictos, este tipo de programas reduce la brecha de capacidades que suelen enfrentar las empresas de menor tamaño.

Los resultados dependerán de la continuidad del acompañamiento y de la capacidad de las empresas para implementar los planes de enverdecimiento elaborados. Sin embargo, la estructura del programa, que combina diagnóstico, formación y planificación, ofrece un marco claro para medir avances en los próximos años.

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