WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara nuevos aranceles contra China por considerar que el país inunda el mercado mundial con productos vendidos por debajo de su valor, según tres personas familiarizadas con las deliberaciones. Dos de ellas indicaron que la Casa Blanca estudia fijar el gravamen en 7,5%, aunque recalcaron que Trump todavía puede modificar su decisión.

Funcionarios estadounidenses consideran que un arancel de ese nivel no pondría en riesgo la tregua comercial de un año entre Washington y Beijing ni la reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en la Casa Blanca, que se espera para finales de septiembre. Bloomberg News informó antes el lunes sobre las deliberaciones.
Ni la Casa Blanca ni la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos respondieron a solicitudes de comentarios. La embajada china en Washington sostuvo que los asuntos económicos y comerciales deben resolverse mediante conversaciones bilaterales y no con medidas arancelarias unilaterales. También rechazó que China tenga un problema de exceso de capacidad industrial.
La posible medida se apoya en una investigación abierta bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al presidente estadounidense a imponer aranceles a países que discriminen a empresas o al comercio de Estados Unidos. La pesquisa fue anunciada en marzo, después de que la Corte Suprema anuló este año el plan de Trump para aplicar un esquema amplio de aranceles elevados.
El gravamen proyectado se sumaría a los aranceles de entre 10% y 12,5% que el gobierno estadounidense anunció el mes pasado para 60 economías. Washington acusó a esos países de no aplicar de forma efectiva una prohibición sobre mercancías producidas con trabajo forzoso. China y otros gobiernos protestaron la medida, que entró en vigor al expirar los aranceles temporales aplicados tras el fallo de la Corte Suprema sobre los llamados aranceles “recíprocos”.
Estados Unidos también anunció investigaciones por prácticas comerciales desleales contra la Unión Europea, Singapur, Suiza, Noruega, Indonesia, Malasia, Camboya, Tailandia, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, Bangladesh, México, Japón e India. No está claro si Washington se aproxima a decisiones sobre esas otras pesquisas.
China rechazó el mes pasado las acusaciones de exceso de capacidad y anticipó que Estados Unidos podría publicar pronto los resultados de su investigación e imponer nuevos aranceles. La capacidad de producción china en sectores como automóviles, paneles solares, cemento y acero ha atraído mayor atención de sus socios comerciales, mientras la menor demanda interna ha llevado a empresas del país a ampliar sus ventas en mercados extranjeros.
El aumento de las exportaciones elevó el superávit comercial chino a un récord de casi 1,2 billones de dólares el año pasado. El Ministerio de Comercio chino afirmó recientemente, en un informe sobre el llamado problema del exceso de capacidad, que el país nunca ha buscado mantener un gran superávit comercial.
Las deliberaciones ocurren mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos advirtió el lunes que prepara nuevas sanciones secundarias contra países que continúen comerciando con Irán. China es el principal socio comercial de Teherán, aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, no precisó qué países podrían ser alcanzados por esas sanciones.
