El Aeropuerto Internacional de Tocumen concluyó las adecuaciones solicitadas por All Nippon Airways (ANA) durante una inspección técnica realizada en mayo, un paso que mantiene abierta la posibilidad de establecer una ruta directa entre Tokio y Ciudad de Panamá. Las obras se concentraron en los extremos de una de las pistas, donde fueron identificadas pequeñas elevaciones del terreno que debían ser corregidas antes de continuar con la evaluación operativa.
El gerente general de Tocumen, José Ruiz Blanco, confirmó que los trabajos ya fueron ejecutados. De acuerdo con su explicación, las intervenciones incluyeron movimientos de tierra para reducir varios desniveles ubicados al final de la pista. El funcionario describió esas elevaciones como “cerritos” y señaló que su eliminación respondió a requerimientos planteados por la aerolínea japonesa durante la revisión de la infraestructura.
Ruiz Blanco indicó que las obras no solo atienden las observaciones formuladas por ANA, sino que también favorecen la utilización de las dos pistas dentro de la operación general del aeropuerto. La adecuación, sin embargo, constituye únicamente una de las condiciones que deben ser consideradas antes de que una aerolínea decida poner en marcha un servicio de largo alcance.
Una evaluación centrada en vuelos de ultra largo alcance
Durante la visita técnica de mayo, ejecutivos de ANA y especialistas de The Boeing Company examinaron distintos aspectos de las pistas de Tocumen, entre ellos su longitud, resistencia, márgenes de seguridad y disponibilidad para operaciones intercontinentales. La inspección estuvo relacionada con la posibilidad de operar un vuelo directo entre Japón y Panamá, una ruta que exigiría analizar cuidadosamente el desempeño de la aeronave bajo diferentes condiciones.
En un servicio de esta naturaleza influyen factores como la distancia disponible para el despegue, la temperatura, el peso máximo de la aeronave, la cantidad de combustible requerida y los márgenes de seguridad establecidos para cada operación. Estos elementos pueden modificar la carga de pasajeros o mercancías que un avión está en capacidad de transportar, especialmente en vuelos de gran distancia.
ANA emplea en sus rutas internacionales modelos como el Boeing 787 Dreamliner y el Boeing 777. La inspección realizada junto con Boeing buscaba determinar si las instalaciones de Tocumen reúnen las condiciones técnicas necesarias para recibir una operación de alcance extendido. La conclusión de las obras solicitadas elimina uno de los puntos identificados durante la revisión, pero no implica por sí misma que la ruta haya sido aprobada o que exista una fecha definida para su inauguración.

El siguiente paso depende principalmente de la valoración de ANA y de la continuidad de los procedimientos regulatorios y comerciales entre los dos países. La compañía deberá ponderar la viabilidad técnica junto con la demanda potencial, los costos de operación, la disponibilidad de aeronaves y la conveniencia de incorporar a Panamá a su red de destinos.
El acuerdo bilateral abrió el camino institucional
El avance de Tocumen se produce después de que Panamá y Japón firmaran en julio el Record of Discussions (RoD), documento que establece un marco para desarrollar servicios aéreos entre ambos países. El entendimiento permite avanzar en la designación de aerolíneas y contempla mecanismos de cooperación, además de la posibilidad de establecer acuerdos de código compartido.
La eventual conexión tomó impulso durante la visita oficial del presidente José Raúl Mulino a Japón, en septiembre de 2025. En ese momento, la posibilidad de una ruta directa fue planteada ante autoridades japonesas. Posteriormente, la iniciativa pasó de la discusión política a una etapa técnica, con evaluaciones operativas y regulatorias que todavía deben completarse.
El marco bilateral es necesario para que las aerolíneas puedan operar vuelos regulares, pero tampoco sustituye las decisiones empresariales ni las certificaciones exigidas por las autoridades aeronáuticas. Por esa razón, el cumplimiento de las adecuaciones representa un avance concreto dentro de un proceso más amplio, cuyo resultado dependerá de la evaluación final de ANA y de las condiciones del mercado.
Una ruta entre Tokio y Panamá tendría una posible dimensión regional. ANA y Copa Airlines pertenecen a Star Alliance, alianza que podría facilitar la conexión de pasajeros procedentes de Japón con destinos atendidos por Copa desde el aeropuerto panameño. Tocumen podría funcionar como punto de distribución hacia Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, aunque la magnitud de ese beneficio dependería de los horarios, la frecuencia y la estructura comercial que eventualmente se acuerden.
La rehabilitación de las pistas avanza por etapas
De manera paralela a las obras solicitadas por ANA, Tocumen ejecuta un proyecto independiente de rehabilitación de sus dos pistas de aterrizaje, con una inversión superior a 56 millones de dólares. La intervención busca recuperar y modernizar infraestructura esencial sin detener las operaciones diarias de llegadas, salidas y conexiones internacionales.
Los trabajos abarcan las pistas 03R/21L y 03L/21R y se desarrollan mediante ventanas específicas de intervención. Esta modalidad permite mantener disponible la infraestructura necesaria para el tráfico aéreo mientras se realizan las reparaciones. Según Ruiz Blanco, una de las pistas registra un avance cercano al 75 por ciento.
Una vez concluya esa fase y la pista vuelva a estar plenamente disponible, las labores se trasladarán a la segunda. La ejecución escalonada responde a la necesidad de preservar la capacidad operativa del principal centro de conexiones internacionales de Panamá, que mantiene un flujo sostenido de aeronaves y pasajeros.
La rehabilitación tiene importancia tanto para la seguridad operacional como para la capacidad futura del aeropuerto. En un escenario de crecimiento del tráfico y de posible incorporación de vuelos de mayor alcance, Tocumen necesita combinar la disponibilidad de sus pistas con condiciones técnicas consistentes. Por ahora, las obras para atender los requerimientos de ANA están terminadas; la decisión de avanzar hacia el vuelo directo entre Panamá y Tokio queda principalmente en manos de la aerolínea japonesa.
