Tabasco arrastra obras inconclusas por 3 mil 200 millones

Villahermosa.— Tabasco mantiene en desuso, deterioro o abandono obras de infraestructura cuyo costo acumulado se aproxima a 3 mil 200 millones de pesos. Los proyectos fueron construidos durante distintas administraciones y, en varios casos, no llegaron a operar conforme a los objetivos para los que fueron diseñados. El antecedente condiciona ahora la recepción del programa Villahermosa 2030, anunciado por el gobierno de Javier May Rodríguez con una inversión cercana a 6 mil millones de pesos.

La discusión no se limita al estado físico de los inmuebles. Organizaciones ciudadanas y empresarios cuestionan la planeación, el mantenimiento posterior y la falta de información pública sobre las nuevas obras. El punto central es si el gobierno puede demostrar que los proyectos tendrán una utilidad sostenida, recursos para su operación y mecanismos de evaluación que eviten repetir inversiones que terminan convertidas en “elefantes blancos”.

Proyectos emblemáticos que perdieron su función

Uno de los casos más visibles es el Museo Elevado de Villahermosa, conocido como Musevi. La estructura fue construida en 2011 durante el gobierno municipal del priista Jesús Alí de la Torre, con una inversión de 60 millones de pesos. Originalmente se presentó como un espacio para promover las artes, pero cerró desde 2013 por la falta de mantenimiento y el abandono institucional. Con el tiempo, el sitio quedó asociado con encuentros clandestinos y con el deterioro de una obra que no consolidó una función cultural permanente.

El pasado 26 de julio, colectivos organizaron una jornada conmemorativa bajo la estructura, ubicada junto al Parque Tomás Garrido Canabal, para llamar la atención sobre su situación. El activista Alejandro May sostuvo que el museo fue concebido sin suficiente planeación ni consulta, aunque señaló que la estructura no es responsable de las decisiones que llevaron a su abandono. A su juicio, el caso refleja cómo la obra pública puede responder más a la imagen del gobernante en turno que a una necesidad social comprobada.

Otro ejemplo es el Centro Gerontológico de Tabasco, edificado en 2012 durante la administración del perredista Arturo Núñez Jiménez. El proyecto requirió 82.5 millones de pesos y fue planeado como una casa de día para atender a personas adultas mayores. Sin embargo, la falta de equipamiento y la detección de vicios ocultos impidieron su funcionamiento durante varios años, lo que redujo el beneficio social de una inversión destinada a un sector con necesidades crecientes de atención y cuidados.

La Plaza Bicentenario, construida en 2009 durante el gobierno del priista Andrés Granier Melo, tuvo un costo superior a 65 millones de pesos. Su elemento principal es un obelisco de 30 metros que presenta corrosión por la falta de mantenimiento. También se reportan 2 mil 010 lámparas fundidas, losetas quebradas y placas con fechas históricas vandalizadas. El deterioro muestra que la construcción inicial no estuvo acompañada por un esquema financiero y operativo suficiente para conservar el espacio.

En la misma lista aparece la Unidad Especial de Terapia y Estimulación, conocida como Unete, inaugurada en 1999 durante el sexenio de Roberto Madrazo Pintado. La obra, destinada a niñas y niños con discapacidad y en condiciones de pobreza, costó 25 millones de pesos, pero nunca funcionó como centro de atención. Actualmente el inmueble se encuentra abandonado y es utilizado como refugio por personas en situación de calle.

El malecón, una inversión reciente bajo presión

El caso más costoso y reciente corresponde al Malecón de Villahermosa Carlos A. Madrazo Becerra, inaugurado el 2 de febrero de 2024 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. La obra se ejecutó entre 2021 y 2024, durante el gobierno estatal de Carlos Manuel Merino, con una inversión de 2 mil 965 millones de pesos. El proyecto incorporó parques lineales, áreas comerciales, espacios deportivos, ciclovías y andadores para recuperar una zona considerada emblemática de la capital.

Durante la inauguración, López Obrador afirmó que la intervención era necesaria para reencauzar la vida del malecón y pidió a la población protegerlo. La operación cotidiana, sin embargo, no ha correspondido a esa expectativa. Los espacios permanecen con poco uso debido a la ausencia de actividades y programas que atraigan visitantes, mientras los reportes de incidentes delictivos han afectado la percepción de seguridad en el área.

Ante las presiones de ciudadanos y empresarios, la administración estatal anunció modificaciones para facilitar el aprovechamiento del malecón. Victoria Arévalo Zenteno, titular de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, explicó que una de las prioridades es resolver la falta de estacionamientos. May también solicitó al ayuntamiento del municipio de Centro entregar la administración del espacio al gobierno estatal, con la intención de convertirlo en un recinto cultural.

Villahermosa 2030 enfrenta exigencias de transparencia

Mientras persisten los problemas de las obras anteriores, el gobierno de Javier May puso en marcha Villahermosa 2030. El programa contempla un nuevo Centro de Convenciones, la modernización de Paseo Tabasco, una de las principales avenidas de la ciudad, y la construcción del Centro de Mando C5 Escudo Olmeca. La inversión prevista, cercana a 6 mil millones de pesos, supera ampliamente el costo individual de varios de los proyectos cuestionados y eleva el nivel de escrutinio público.

Colectivos ciudadanos han expresado su rechazo a que los trabajos comiencen sin una explicación completa sobre sus alcances, costos, etapas y posibles efectos ambientales. Clio Itzel Canudas Romo, integrante del Observatorio Urbano de Villahermosa, demandó transparencia, participación ciudadana y una planeación de largo plazo. Señaló que las obras de gran escala modifican el territorio, las finanzas públicas, la movilidad, el medio ambiente y la calidad de vida durante generaciones.

Alejandro May, presidente del colectivo Lab Incide, pidió suspender el inicio de las obras hasta que se publiquen los proyectos ejecutivos. La exigencia plantea una condición básica para la nueva inversión: conocer con precisión qué se construirá, cuánto costará mantenerlo, quién será responsable de operarlo y cómo se medirá su utilidad. En Tabasco, la experiencia de los proyectos abandonados indica que la inauguración representa apenas el comienzo de una obra; su éxito depende de que exista presupuesto, gestión y vigilancia pública durante los años posteriores.

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