La reunión sostenida por la presidenta Claudia Sheinbaum con empresarios del programa IMMEX y la presencia del secretario de Economía Marcelo Ebrard marcan un esfuerzo deliberado por alinear expectativas del sector exportador con las negociaciones en curso del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. El encuentro se centró en explicar el estado de las pláticas y en reforzar la vigilancia sobre las empresas que gozan de exenciones arancelarias temporales, ante casos detectados de mercancías que permanecían en territorio nacional sin transformación suficiente.
El programa IMMEX, que permite la importación temporal de insumos sin pago de impuestos cuando los bienes se exportan posteriormente, representa cerca del 60 % de las exportaciones manufactureras mexicanas. Cualquier ajuste en su operación afecta directamente cadenas de suministro que involucran a miles de plantas en estados fronterizos y del interior del país.

Vigilancia reforzada y riesgos operativos
Ebrard ha señalado que la supervisión se endureció porque algunas empresas importaban productos sin realizar procesos de valor agregado en México y los desviaban al mercado interno. Esta práctica distorsiona la competencia con productores locales y puede generar represalias comerciales por parte de Estados Unidos. Las empresas que operan correctamente bajo IMMEX enfrentan ahora mayores requisitos de documentación y auditorías, lo que eleva costos administrativos y puede ralentizar cadenas de suministro que dependen de tiempos cortos de respuesta.
El sector automotriz y el electrónico, que concentran gran parte de las operaciones IMMEX, ya reportan retrasos en trámites aduaneros. Proveedores de primer nivel advierten que un incremento sostenido en la burocracia podría erosionar la ventaja competitiva de México frente a otros países que buscan atraer inversión nearshoring.
Inversión aeronáutica como indicador de confianza
El anuncio simultáneo de la ampliación de inversiones de Safran por más de 147 millones de dólares en Querétaro y Chihuahua, con la creación de 2 300 empleos, ofrece un contrapunto positivo. La industria aeronáutica mexicana ha crecido a tasas superiores al 8 % anual desde 2023 y forma parte del Plan México impulsado por el gobierno federal. Estos proyectos requieren certidumbre regulatoria y acceso estable a insumos importados bajo esquemas como IMMEX, por lo que el mensaje transmitido en Palacio Nacional busca precisamente transmitir que las reglas del juego permanecerán predecibles.
Sin embargo, la dependencia de un número reducido de grandes inversionistas extranjeros también genera vulnerabilidad. Si las tensiones comerciales se intensifican, las decisiones de expansión pueden postergarse con mayor rapidez que en sectores más diversificados.
Perspectivas divergentes entre gobierno y sector privado
Desde la óptica oficial, la revisión anual del T-MEC representa una oportunidad para atraer inversión y reducir la dependencia de importaciones asiáticas. Ebrard sostiene que el mercado ya descontaba la negativa estadounidense a aplazar el tratado, por lo que no se esperan caídas abruptas en empleo o flujos de capital. No obstante, representantes de la industria privada expresan preocupación por la falta de claridad sobre posibles modificaciones a reglas de origen y contenido regional, especialmente en sectores de alta tecnología.
Organizaciones empresariales han solicitado mayor participación en las mesas técnicas de negociación para evitar que decisiones unilaterales afecten cadenas productivas integradas. La ausencia de información detallada sobre los puntos que Estados Unidos busca modificar genera incertidumbre que se traduce en postergación de decisiones de inversión a mediano plazo.
Tendencias regionales y riesgos sistémicos
El fortalecimiento de la producción norteamericana que plantea el tratado puede beneficiar a México si logra posicionarse como socio confiable en sectores estratégicos como semiconductores, baterías y componentes aeronáuticos. No obstante, cualquier endurecimiento de las reglas de origen podría desplazar proveedores mexicanos que actualmente importan insumos de Asia y los ensamblan en territorio nacional.
Un riesgo adicional radica en la posible escalada de medidas proteccionistas unilaterales. Si Estados Unidos decide aplicar aranceles sectoriales fuera del marco del T-MEC, las empresas mexicanas con alta exposición al mercado estadounidense verían reducidos sus márgenes de forma inmediata. La diversificación de destinos de exportación, aunque mencionada como objetivo de largo plazo, enfrenta limitaciones estructurales por la cercanía geográfica y la integración de cadenas de valor existentes.
En el mediano plazo, la capacidad del gobierno para mantener un equilibrio entre mayor fiscalización de IMMEX y atracción de inversión dependerá de la agilidad con que se implementen los nuevos controles y de la disposición a incorporar retroalimentación del sector exportador. Una supervisión excesivamente rígida podría erosionar la competitividad que México ha construido en las últimas dos décadas, mientras que una supervisión laxa podría generar fricciones con Washington que terminen afectando el acceso preferencial al mercado más importante del país.
