La segunda mitad de 2026 quedó marcada por una cadena de revisiones salariales y contractuales en sectores clave de la economía mexicana. Aeroméxico ya cerró su primer convenio y la ASSA prepara votaciones sobre condiciones de trabajo y recesos; en paralelo, Volkswagen Puebla enfrenta un emplazamiento a huelga con una demanda de aumento de 24%, mientras Pemex negocia bajo una prórroga de 30 días y el SNTSS llevará su revisión al congreso de septiembre.

El patrón común es claro: los acuerdos ya no giran solo en torno al salario directo, sino a una negociación más amplia sobre prestaciones, tabuladores y condiciones laborales. El dato del CFCRL confirma que las revisiones con conciliación han entregado aumentos nominales de 8.9% y una mejora real de 4.2%, con la automotriz y la manufactura empujando los mayores ajustes. Ese entorno eleva la presión sobre las empresas y anticipa que la disputa de fondo será quién absorbe el costo de sostener el poder adquisitivo sin romper el equilibrio contractual.
