República Dominicana opta por reforma fiscal de bajo riesgo político

El gobierno de República Dominicana presentó el 11 de junio de 2026 un proyecto de ley denominado “Medidas para Impulsar el Crecimiento Económico y Mitigar la Crisis Internacional”. La iniciativa introduce un recargo temporal sobre el impuesto sobre la renta aplicable únicamente a las empresas de mayor tamaño, con el objetivo de recaudar entre 0,4 % y 0,5 % del producto interno bruto. Según el análisis de la agencia británica Emerging Finance, la medida busca responder a presiones fiscales derivadas del entorno internacional sin modificar las bases tributarias más amplias.

Alcance limitado de la propuesta

El paquete fiscal se concentra en el sector corporativo de mayor escala y evita cualquier ajuste al Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios, a los impuestos selectivos o al esquema de subsidios eléctricos. Esta elección refleja el cálculo de costos políticos y sociales que implicaría una reforma más amplia en un año preelectoral. El informe de Emerging Finance señala que la estrategia oficial se aparta de las recomendaciones estructurales formuladas por el Fondo Monetario Internacional, que incluyen la ampliación de la base del ITBIS, la racionalización de incentivos fiscales y la revisión del subsidio eléctrico.

La decisión de limitar el alcance de la reforma permite al Ejecutivo obtener recursos de manera inmediata sin afectar a la mayoría de los contribuyentes. Sin embargo, el mismo documento advierte que esta vía no altera el nivel estructural de la presión tributaria, que se mantiene por debajo del promedio regional.

Presiones externas y posición de liquidez

El análisis de Emerging Finance también examina el contexto internacional que enfrenta la economía dominicana. La volatilidad de los precios del petróleo, la alta dependencia del turismo y las tensiones sobre el tipo de cambio y las reservas internacionales configuran un escenario de menor margen de maniobra fiscal en comparación con pares regionales. La posición de liquidez del país aparece más débil, lo que limita la capacidad de absorber choques externos sin recurrir a endeudamiento adicional.

A pesar de estas vulnerabilidades, el informe considera que la sostenibilidad de la deuda pública dominicana se mantiene en el corto plazo. No obstante, la combinación de baja recaudación estructural y el creciente peso de los pagos de intereses reduce el espacio fiscal disponible para responder a futuras contingencias.

Respaldo político y respaldo empresarial

La propuesta cuenta con altas probabilidades de aprobación en el Congreso, según el análisis de la agencia. El respaldo de los principales gremios empresariales y la ausencia de medidas que afecten directamente a la base tributaria general favorecen su trámite legislativo. Emerging Finance describe la iniciativa como una medida temporal y de bajo riesgo político que compensa desviaciones cíclicas en la recaudación, pero que no aborda los problemas de fondo identificados por organismos multilaterales.

Desafíos pendientes de mediano plazo

El reporte subraya que la proximidad de las elecciones desalienta reformas impopulares. Por ello, el gobierno ha optado por alternativas que generan ingresos inmediatos sin modificar exenciones fiscales ni expandir gravámenes generales. Entre los pendientes figuran la reducción de exenciones, la ampliación de la base del ITBIS y la reestructuración de los subsidios al sector eléctrico, que representan un gasto considerable en las cuentas públicas.

Emerging Finance estima que la economía dominicana continuará mostrando resiliencia, pero advierte que la consolidación fiscal sostenida dependerá de decisiones estructurales que aún no han sido abordadas. La recomendación de la agencia para los tenedores de bonos soberanos dominicanos es mantener la posición, ya que no se anticipan mejoras significativas en la calificación crediticia ni en el perfil de riesgo país en el corto plazo.

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