Geólogos de la Universidad de Texas en Austin y técnicos del Ministerio de Energía y Minas de República Dominicana iniciaron un proyecto de investigación en la cuenca de Azua para determinar el potencial de hidrocarburos de la zona. El trabajo de campo, realizado en las últimas semanas, se centra en el análisis de formaciones rocosas y en la recolección de muestras que permitan establecer si existen condiciones para la acumulación de petróleo y gas natural.
La misión incluyó visitas a catorce puntos geológicos y a la cantera de Cementos Santo Domingo. Los especialistas examinaron las formaciones Trinchera, Sombrerito, Jura, Ventura y Ocoa, prestando especial atención a sus propiedades litológicas, porosidad y composición mineral. El objetivo es identificar si los procesos geológicos ocurridos en la región han favorecido la generación o el atrapamiento de hidrocarburos.

Coordinación institucional y metodología aplicada
La delegación estadounidense estuvo encabezada por Mark Shustery, jefe de la División de Investigación Energética, y Emilio Núñez, director del Departamento de Ingeniería de Petróleo y Geosistemas. Ambos expusieron al ministro Joel Santos los lineamientos del estudio titulado Evaluación Regional del Potencial Energético en Cuencas Sedimentarias Terrestres y Marinas, República Dominicana y Mar Caribe Adyacente. La geóloga Gelsa Pérez, responsable del Departamento de Promoción de Hidrocarburos, coordinó las actividades junto con personal del Instituto Geológico Nacional.
El convenio contempla el intercambio de información técnica, el fortalecimiento de capacidades locales y la elaboración de informes que sirvan de base para futuras decisiones de inversión. El Bureau of Economic Geology de la Universidad de Texas asumirá la dirección técnica del proyecto.
Antecedentes de exploración en la zona
Los investigadores revisaron especialmente los pozos Maleno, perforados en la década de 1930 por la extinta Compañía Petrolera Dominicana. En ese sector se han registrado afloramientos de crudo que ya fueron objeto de estudios previos. Registros ministeriales indican que la cuenca de Azua figura entre las áreas históricamente consideradas con mayor potencial petrolero del país, aunque hasta ahora no se ha comprobado la existencia de reservas comercialmente viables.
El proyecto actual busca actualizar esos datos con herramientas y criterios geológicos contemporáneos, lo que permitirá contrastar los resultados obtenidos hace casi un siglo con información más precisa sobre porosidad, madurez térmica y migración de fluidos.
Contexto del sector minero y energético
República Dominicana cuenta con una base mineral diversa que incluye oro, plata, níquel, bauxita y minerales industriales. La mina Pueblo Viejo, operada por Barrick Gold, representa una de las principales fuentes de producción de oro y plata en América Latina y genera ingresos significativos para el Estado. En 2024 el sector minero aportó cerca del 2 % del PIB y exportaciones superiores a 2 500 millones de dólares.
Paralelamente, el gobierno impulsa estrategias para diversificar la matriz energética y mejorar la transparencia en la gestión de recursos. La colaboración con instituciones académicas extranjeras forma parte de ese esfuerzo, orientado a reducir la dependencia de información externa y a generar datos propios que puedan atraer inversión responsable.
Perspectivas para la toma de decisiones
Los resultados del estudio en Azua podrían servir para definir si la zona merece una exploración más detallada, incluyendo sísmica o perforaciones adicionales. Cualquier decisión futura requerirá evaluar aspectos técnicos, ambientales y económicos, así como la participación de comunidades locales y el cumplimiento de normativas vigentes.
El acuerdo entre el Ministerio de Energía y Minas y la Universidad de Texas establece mecanismos de transferencia de conocimiento que buscan fortalecer la capacidad técnica nacional. De esta manera, el país avanza en la construcción de una base de datos geológica más completa, sin que ello implique compromisos de explotación inmediata.
La investigación se desarrolla en un momento en que República Dominicana busca equilibrar el aprovechamiento de sus recursos naturales con metas de desarrollo sostenible. Los datos que se obtengan en los próximos meses aportarán elementos objetivos para orientar políticas públicas y posibles alianzas con el sector privado.
