Quantinno Capital Management, una firma neoyorquina fundada por Hoon Kim, habría elevado sus activos en estrategias long-short con conciencia fiscal a alrededor de 70.000 millones de dólares en menos de seis meses, según un asesor patrimonial familiarizado con sus cifras. El crecimiento la sitúa, junto con AQR Capital Management, como uno de los dos mayores gestores de un mercado que busca aplazar el pago de impuestos sobre ganancias de capital mediante carteras apalancadas.
La firma reportó en marzo de 2026 activos por 48.400 millones de dólares distribuidos en 10.600 cuentas individuales, frente a menos de 300 millones cinco años antes, de acuerdo con información publicada entonces en su sitio web y presentaciones regulatorias. Esa cifra fue retirada posteriormente de la página de Quantinno. Brent Sullivan, fundador del blog Tax Alpha Insider, calcula que AQR y Quantinno administran cerca de 70.000 millones de dólares cada una en esta clase de estrategias.

El modelo combina posiciones largas y cortas en acciones y utiliza deuda de margen para ampliar la exposición. La finalidad es generar pérdidas realizadas en distintos valores que puedan compensar ganancias de capital obtenidas en otras inversiones, mientras el cliente mantiene una exposición neta al mercado. En una estructura 130/30, por ejemplo, una cartera con 10 millones de dólares de capital puede añadir 3 millones en posiciones largas y 3 millones en posiciones cortas.
La demanda proviene especialmente de fundadores, empleados tempranos de empresas tecnológicas y otros inversores con acciones muy apreciadas y bases de costo reducidas. En un mercado alcista prolongado, estos contribuyentes tienen menos posiciones perdedoras que vender para compensar ganancias. Las cuentas administradas por separado permiten adaptar las exclusiones, objetivos y exposiciones de cada cliente, una característica relevante para asesores que atienden a patrimonios elevados.
Kim, de 57 años, creó Quantinno en 2018 después de pasar 12 años en AQR, donde ayudó a desarrollar algunos de los primeros productos long-short con enfoque fiscal de la firma. Antes trabajó en Mellon Capital Management y cursó un MBA y un doctorado en contabilidad en Carnegie Mellon University. Forbes estima que su participación mayoritaria en Quantinno vale más de 1.000 millones de dólares, aunque la valoración dependería de las condiciones de una eventual adquisición.
Custodios endurecen las condiciones
El rápido avance de estas estrategias coincide con una mayor cautela de Fidelity y Schwab, dos de los principales custodios estadounidenses. Fidelity dejó de abrir la mayoría de las nuevas cuentas de este tipo en diciembre de 2025 y elevó los costos de financiación para algunos clientes existentes a comienzos de 2026. En marzo, custodiaba el 52% de los activos de Quantinno.
Schwab, que entró en este negocio en 2025 y concentraba el 32% de los activos de Quantinno en marzo, restringió nuevas cuentas con estructuras de 200% largas y 100% cortas. También limitó al 30% de los activos totales de un asesor mantenidos en Schwab la asignación que puede destinarse a esta estrategia. Pershing Advisor Solutions, Interactive Brokers, Apex Fintech Solutions y Goldman Sachs figuran entre las alternativas de custodia mencionadas para estos productos.
Los costos también son relevantes para los clientes. Quantinno cobra aproximadamente 0,45% de los activos, a lo que se suman costes de financiación de entre 0,5% y 1,5%, además de gastos de transacción asociados al rebalanceo continuo. Según asesores consultados, el coste total puede acercarse al 3% de los activos, por lo que la selección de valores debe generar rendimiento antes de impuestos para compensar esas cargas.
La estrategia permite diferir impuestos, no eliminarlos, salvo que intervengan reglas sucesorias como el ajuste de base aplicable a ciertos activos heredados en Estados Unidos. También exige mantener posiciones complejas durante periodos prolongados: una necesidad inesperada de liquidez puede obligar a vender activos y reconocer ganancias imponibles. Analistas y asesores advierten además que el modelo no ha sido probado en una recesión profunda y que su evolución depende tanto de la gestión del apalancamiento como de las normas fiscales y de custodia.
