El peso mexicano cerró la jornada del viernes en 17.4774 unidades por dólar, prácticamente sin cambios respecto al cierre previo de 17.4795. La baja liquidez provocada por el feriado estadounidense del Día de la Independencia limitó la volatilidad y permitió que la moneda acumulara una ganancia moderada de 0.16% en la semana.
Datos laborales de EE.UU. impulsan alivio temporal
El reporte de nóminas no agrícolas de junio, más débil de lo esperado y con revisiones a la baja en meses anteriores, redujo las apuestas de los operadores por alzas adicionales de tasas en Estados Unidos. Este contexto favoreció un respiro para monedas emergentes como el peso, aunque el movimiento se mantuvo acotado por la ausencia de actividad en el mercado estadounidense.

Riesgos estructurales persisten por el T-MEC
La decisión de Estados Unidos de no prorrogar el acuerdo comercial con México y Canadá abre un horizonte de diez años para su liquidación gradual. Este factor introduce incertidumbre estructural que puede condicionar el comportamiento del tipo de cambio en el mediano plazo, más allá de los movimientos tácticos derivados de datos de empleo.
La próxima semana será clave: las minutas de política monetaria de la Reserva Federal y del Banco de México, junto con las cifras de inflación local, ofrecerán mayor claridad sobre la trayectoria de tasas. En un entorno de liquidez reducida, cualquier señal más firme de enfriamiento económico en Estados Unidos podría reforzar la posición relativa del peso, aunque el riesgo comercial sigue actuando como límite superior para apreciaciones sostenidas.
