La Lotería Nacional ha convertido en emblema de su Sorteo Superior número 2891 la imagen del Pato Merlín, un ave que pasó de acompañar a una familia de comerciantes en las calles del centro de la Ciudad de México a convertirse en figura reconocida durante el Mundial 2026. El billete, presentado el 9 de julio, reproduce la playera verde que el animal lució en los encuentros con aficionados y que impulsó su difusión en redes sociales.
El acto de develación y sus protagonistas
Olivia Salomón, directora general de la institución, encabezó la ceremonia junto con Karla Ivette Gómez y su familia, responsables del cuidado del pato. La presentación se transmitió a través de los canales oficiales y subrayó que la decisión de incluir a Merlín responde a una trayectoria surgida de manera espontánea, sin campañas previas. Salomón destacó que la popularidad del ave no se debió únicamente a su presencia física, sino al respaldo de una unidad familiar dedicada al comercio informal.
El sorteo se realizará el 24 de julio de 2026. Cada cachito tiene un precio de 40 pesos, una serie completa de 20 cachitos cuesta 800 pesos y las dos series alcanzan mil 600 pesos. El premio mayor asciende a 17 millones de pesos para quien posea ambas series del número ganador; una sola serie puede entregar hasta 8.5 millones y un cachito hasta 425 mil pesos. En total, el sorteo reparte 51 millones 833 mil 200 pesos entre premios directos, aproximaciones, terminaciones y reintegros.

Origen cotidiano y expansión durante el torneo
Merlín llegó a la familia Gómez en marzo de 2024 tras la pérdida de otra ave. El pato, entonces un polluelo, fue integrado a las rutinas diarias de venta de agua y refrescos. Con el tiempo aprendió a seguir a Cristian Gómez, uno de los hijos, y a desplazarse por espacios públicos. La familia, residente en Tláhuac, lo incorporó a sus desplazamientos porque el animal mostraba apego constante.
La irrupción del Mundial 2026 amplificó esa dinámica preexistente. La combinación de la playera de la selección mexicana con la presencia del ave en zonas de alta concentración de aficionados generó grabaciones y fotografías compartidas de forma masiva. La atención no surgió de una estrategia organizada, sino de la repetición de encuentros casuales que las redes sociales convirtieron en secuencia reconocible.
Distinción entre símbolo popular y mascota oficial
A diferencia de Zayu, el jaguar designado por la FIFA como mascota oficial de México, Merlín representa un fenómeno derivado de la interacción entre el público y una historia local. Canadá cuenta con Maple y Estados Unidos con Clutch; ninguno de estos emblemas surgió de trayectorias similares a la del pato. Esta diferencia permite observar cómo eventos masivos pueden otorgar visibilidad a elementos que operan al margen de las estructuras institucionales del torneo.
La decisión de la Lotería Nacional de plasmar esa imagen en un billete añade una capa de registro material a un episodio que, de otro modo, podría limitarse a publicaciones temporales. El sorteo 2891 circulará entre participantes que adquieran los cachitos a través de expendios autorizados o canales electrónicos, y su diseño conmemorativo facilita su identificación frente a otros sorteos programados para julio.
Impacto en la visibilidad de historias familiares
El caso ilustra cómo una narrativa surgida del comercio informal puede integrarse al imaginario colectivo durante un evento deportivo de escala global. La familia Gómez ha señalado que la aceptación social de Merlín refleja también el reconocimiento a su propio esfuerzo cotidiano. Esa dimensión humana, mencionada por Salomón en la develación, explica en parte por qué la imagen del ave resonó más allá de los límites de la afición futbolística.
Tras el sorteo, los poseedores de cachitos podrán verificar resultados mediante las listas oficiales, la herramienta de consulta de la Lotería Nacional y sus publicaciones en redes. La institución recuerda que los premios incluyen categorías secundarias, por lo que un número puede recibir compensación aunque no coincida exactamente con el ganador principal.
El billete del Pato Merlín documenta así un trayecto que comenzó en las calles del centro capitalino y terminó impreso en miles de ejemplares de uno de los sorteos tradicionales del país. Su circulación posterior permitirá observar si la atención generada durante el Mundial se traduce en participación sostenida o permanece como episodio acotado al contexto del torneo.
