Oro marca cuarta baja semanal pese a repunte del viernes

El oro al contado cerró el viernes con un avance del 1,3 % hasta los 4.077,64 dólares por onza, impulsado por el retroceso del dólar y por la ligera moderación de las expectativas de alzas de tasas en Estados Unidos tras la publicación del índice de precios de gastos de consumo personal (PCE). Sin embargo, el metal acumuló su cuarta caída semanal consecutiva, tras registrar un descenso del 2,1 % en los últimos cinco días.

Los futuros de oro estadounidense con vencimiento en agosto avanzaron un 1,2 % hasta los 4.096,30 dólares. El repunte se produjo después de que el PCE de mayo mostrara un incremento anual del 4,1 %, exactamente en línea con las previsiones de los economistas consultados por Reuters. Este dato, que constituye la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, redujo la probabilidad implícita de un alza de tasas en septiembre desde el 64 % hasta el 59 %, según la herramienta FedWatch de CME Group.

Reacción del dólar y expectativas de política monetaria

El índice del dólar estadounidense retrocedió desde sus máximos recientes tras conocerse el dato de inflación. Esta debilidad favoreció al oro, cuyo precio suele moverse de forma inversa al billete verde. No obstante, el metal sigue presionado por la perspectiva de que la Fed mantenga una postura restrictiva durante más tiempo del anticipado a comienzos de año. Los operadores continúan valorando que el banco central podría aplicar al menos un incremento adicional de 25 puntos básicos antes de finalizar el tercer trimestre.

Jim Wyckoff, analista de American Gold Exchange, señaló que el oro experimentó un ligero repunte tras sufrir fuertes presiones vendedoras a principios de semana, cuando tocó un mínimo de más de siete meses. Esta dinámica refleja la tensión entre factores de corto plazo —como la reacción inmediata al dato de inflación— y la tendencia estructural marcada por las altas tasas de interés reales.

Relación con el petróleo y riesgos a futuro

TD Securities advirtió en una nota reciente que la solidez sostenida de los mercados energéticos podría ejercer mayor presión bajista sobre el oro en los próximos meses. El banco canadiense recordó la relación inversa histórica del metal tanto con el precio del petróleo como con la fortaleza del dólar. Cuando ambos activos se mantienen firmes de forma simultánea, el oro suele enfrentar dificultades para registrar avances sostenidos.

Esta observación cobra relevancia en un contexto donde los precios del crudo han mostrado resistencia pese a los esfuerzos de la OPEP+ por equilibrar el mercado. La combinación de un dólar relativamente fuerte y energía cara reduce el margen de maniobra para el oro como activo de refugio y como reserva de valor.

Comportamiento de otros metales preciosos

La plata al contado avanzó un 2,2 % hasta los 59,12 dólares por onza, mientras que el platino ganó un 2 % hasta los 1.632,80 dólares y el paladio se disparó un 2,5 % hasta los 1.213,87 dólares. Todos estos metales cerraron la semana con pérdidas, siguiendo la misma tendencia observada en el oro.

El desempeño conjunto de los metales preciosos ilustra la sensibilidad del sector a los movimientos del dólar y a las expectativas de política monetaria estadounidense. Aunque el dato de inflación de mayo no sorprendió al alza, tampoco ofreció señales claras de enfriamiento que justifiquen un cambio inmediato en la senda de tasas de la Fed.

En este escenario, los analistas esperan que la volatilidad del oro se mantenga elevada en el corto plazo, con movimientos condicionados tanto por los próximos indicadores macroeconómicos como por la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro. La ausencia de un catalizador alcista claro sugiere que cualquier recuperación adicional podría resultar limitada mientras persista la incertidumbre sobre el ritmo de los ajustes monetarios.

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