OCBC recorta previsiones de oro y plata ante rendimientos reales

Singapur, 30 de junio de 2026. El banco OCBC ha ajustado significativamente a la baja sus pronósticos para el oro y la plata al cierre de 2026, en respuesta a un entorno macroeconómico caracterizado por rendimientos reales más elevados, un dólar estadounidense fortalecido y una demanda de inversión más contenida. La institución mantiene, sin embargo, una visión constructiva de mediano y largo plazo para ambos metales.

Según el informe difundido el 29 de junio, OCBC redujo su proyección para el oro (USD/XAU) a 4.360 dólares por onza desde los 5.100 dólares anteriores, mientras que el pronóstico para la plata (USD/XAG) bajó a 67 dólares desde 89,50 dólares. Estas revisiones reflejan presiones de corto plazo y no un cambio en los fundamentos estructurales alcistas que el banco sigue identificando para los metales preciosos.

Factores que impulsaron la revisión

El recorte se produce tras un marcado repunte de los rendimientos reales de los bonos estadounidenses, una renovada apreciación del dólar y un giro más restrictivo en las expectativas sobre la política de la Reserva Federal. Estos elementos han disminuido el atractivo relativo de activos sin rendimiento como el oro. OCBC observa que el metal ya extendió sus pérdidas el martes, con una caída del 0,7 % en el precio al contado y del 1 % en los futuros, mientras que la plata y el platino retrocedieron 1,4 % y 1 %, respectivamente.

El banco establece un paralelismo con el “taper tantrum” de 2013, cuando el aumento de los rendimientos reales provocó una corrección abrupta en los precios del oro antes de que la Fed iniciara su ciclo de alzas. En la coyuntura actual, la trayectoria ascendente de las tasas reales sigue siendo el principal riesgo de corto plazo, ya que reduce los flujos hacia los ETF y presiona los precios a la baja.

Trayectoria esperada hasta 2027

A pesar de la revisión, OCBC proyecta que el oro promediará 4.180 dólares por onza en septiembre de 2026 y ascenderá gradualmente hasta 4.820 dólares en septiembre de 2027. Para la plata, se espera un avance desde 64 dólares hasta 74 dólares en el mismo horizonte. Estas cifras incorporan la posibilidad de que las presiones de corto plazo se moderen una vez que el mercado laboral estadounidense muestre mayor debilidad o que la inflación se sitúe de forma sostenida por debajo del objetivo de la Fed.

El análisis de OCBC subraya que los impulsores de mediano plazo para el oro permanecen intactos: la diversificación de reservas por parte de los bancos centrales, la incertidumbre geopolítica, las preocupaciones fiscales en varias economías avanzadas y la demanda de cobertura de cartera. No obstante, advierte que estos factores estructurales podrían no compensar de inmediato la presión derivada de rendimientos reales elevados y de una desaceleración en los flujos de ETF.

Perspectiva diferenciada para la plata

En el caso de la plata, el banco destaca que los déficits estructurales de oferta y la demanda industrial vinculada a la energía solar, la electrificación y la electrónica siguen proporcionando un soporte de largo plazo. Sin embargo, estos elementos positivos han sido superados temporalmente por la menor demanda de ETF, los mayores rendimientos reales y un debilitamiento del sentimiento inversor. Por ello, la plata aparece más expuesta a correcciones impulsadas por variables macroeconómicas en el corto plazo.

Escenarios que podrían alterar el rumbo

OCBC identifica dos conjuntos de condiciones que modificarían el panorama. Por un lado, una inflación más moderada en Estados Unidos, datos laborales más débiles o un giro expansivo por parte de la Reserva Federal podrían mejorar las perspectivas para ambos metales. Por otro lado, datos económicos resilientes e inflación persistente mantendrían los rendimientos reales elevados y retrasarían cualquier recuperación sostenida de los precios. El banco no descarta que la evolución de los flujos de inversión y la intensidad de la demanda de los bancos centrales sigan siendo variables clave a monitorear en los próximos trimestres.

El reporte, elaborado por la analista Roushni Nair, refleja el consenso actual de que las condiciones financieras más restrictivas dominan el comportamiento inmediato de los metales preciosos, mientras que los argumentos de largo plazo continúan vigentes pero requieren un contexto macroeconómico más favorable para materializarse plenamente.

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