Daren Metropoulos, propietario de la Mansión Playboy, acordó la venta de su residencia en Miami Beach por casi 25 millones de dólares, en una operación que se ubicó entre las más altas del condado de Miami-Dade durante una semana marcada por una fuerte actividad en el segmento de ultra lujo. La transacción se cerró en un mercado donde, según el Miami Herald, la demanda por propiedades frente al mar sigue firme y concentrada en activos listos para habitar.
La casa está en el número 7815 de Atlantic Way, dentro de Altos Del Mar, una de las zonas más reservadas de Miami Beach y la única donde las viviendas unifamiliares quedan directamente sobre el océano Atlántico. Construida en 2015, tiene 557 metros cuadrados, cinco dormitorios y había tenido un precio de referencia de 18 millones de dólares en 2021. El avance en su valuación refleja el apetito sostenido por bienes escasos, con salida directa al mar y baja oferta comparable.

El movimiento de Metropoulos en el sur de Florida no es aislado. El empresario, hijo de Dean Metropoulos, compró en 2016 la histórica finca de Hugh Hefner por 100 millones de dólares e invirtió otros 10 millones en su renovación. Su presencia en Miami coincide además con el traslado de la sede central de Playboy desde Los Ángeles hacia South Beach el año pasado, un dato que refuerza la conexión entre su cartera inmobiliaria y la expansión de sus intereses corporativos en la región.
Una semana dominada por contratos de alto valor
La venta de la residencia de Metropoulos formó parte de un período en el que se firmaron 12 contratos por más de 4 millones de dólares en Miami-Dade, de acuerdo con el reporte del equipo Eklund-Gomes de Douglas Elliman. De esos acuerdos, 10 correspondieron a casas unifamiliares y solo dos a condominios, una proporción que confirma una preferencia clara de los compradores de gama alta por privacidad, terreno y acceso directo al agua.
El contrato más costoso de la semana se registró en el número 270 de South Hibiscus Drive, en Hibiscus Island, por 51,5 millones de dólares, un récord para las islas artificiales Hibiscus y Palm. La mansión, desarrollada por Luis Bosch, suma 975 metros cuadrados de construcción, cuenta con una discoteca insonorizada con acceso independiente para invitados, dos muelles privados y 36 metros de frente de agua hacia la bahía de Biscayne. La operación fue gestionada por Dora Puig y Denis Smykalov, mientras que la representación del comprador estuvo a cargo de Jordan Karp.
Ese mismo corredor intervino recientemente en la comercialización de un terreno en Palm Island que había albergado la mansión del gánster Al Capone, un ejemplo del nivel de rotación y de la carga simbólica que conservan ciertos enclaves costeros del sur de Florida. La actividad en Hibiscus y Palm se explica por su condición de terrenos ganados al mar, conectados a la calzada MacArthur, con muy pocas propiedades equivalentes en el mercado.
El mapa del lujo en Miami Beach
Otras zonas también mostraron movimiento. En Golden Beach se firmó un contrato por 17 millones de dólares en Island Drive, propiedad de un fideicomiso vinculado a Jacques Claudio Stivelman, desarrollador inmobiliario. La localidad sigue siendo uno de los destinos más codiciados para quienes priorizan comunidad cerrada, seguridad privada y playas de acceso restringido, atributos que mantienen su valor incluso en ciclos de mayor volatilidad.
Allison Island registró ventas en torno a los 13 millones de dólares y volvió a captar atención después de que Sergey Brin, cofundador de Google, comprara allí una vivienda por 51 millones de dólares. En South Beach, en tanto, el mercado vertical también mantuvo dinamismo: el condominio más caro de la semana, por 8,5 millones de dólares, se cerró en Five Park, torre de 158 metros y 48 pisos desarrollada por Terra Group.
Señales de un mercado todavía exigente
El volumen de transacciones superiores a 4 millones de dólares en una sola semana muestra que el segmento premium de Miami-Dade sigue moviéndose con rapidez, pero con criterios selectivos. Los compradores actuales buscan propiedades llave en mano, con tecnología integrada y espacios de ocio ya resueltos, una demanda que favorece a las construcciones nuevas o recientemente renovadas frente a inventarios que exigen obra adicional.
En ese contexto, la venta de la casa de Metropoulos no solo refleja una ganancia potencial sobre un activo adquirido en un mercado que cambió de escala en los últimos años. También confirma que Miami Beach continúa consolidándose como destino para patrimonios globales que combinan residencia, resguardo de capital y exposición a uno de los mercados inmobiliarios de lujo más líquidos de Estados Unidos.
