Mercados reaccionan a datos laborales de EE.UU.

El informe de empleo no agrícola de junio en Estados Unidos reveló una creación de apenas 57 mil puestos, muy por debajo de las expectativas de 114 mil y de los 129 mil registrados en mayo, que a su vez fueron revisados a la baja desde 172 mil. Esta desaceleración mayor a la prevista modificó las apuestas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y generó un repunte en los mercados accionarios globales durante la sesión del 2 de julio de 2026.

Los futuros del S&P 500 apuntaban a extender las ganancias semanales, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años descendían siete puntos base hasta 4.11 por ciento. La probabilidad implícita de un alza de tasas en julio cayó desde 33 por ciento a cerca de 20 por ciento, según los mercados de futuros de fondos federales. Esta revisión refleja que los inversionistas perciben menor riesgo de endurecimiento adicional por parte de la Fed en el corto plazo.

Repercusiones en la curva de rendimientos

El bono a diez años de Estados Unidos bajó 1.78 puntos base y cerró en 4.46 por ciento, mientras el equivalente mexicano descendió 2.33 puntos base hasta 9.01 por ciento. La compresión de los diferenciales de tasas entre ambos países contribuyó a la apreciación del peso, que se ubicó en 17.44 unidades por dólar, una ganancia de 0.68 por ciento en la sesión overnight. Los niveles técnicos clave para el tipo de cambio se sitúan ahora en 17.40 como soporte inmediato y 17.58 como resistencia en el mercado interbancario.

El índice dólar retrocedió 0.28 por ciento, mientras el euro avanzó 0.77 por ciento y la libra esterlina ganó 0.78 por ciento. Estos movimientos responden principalmente al debilitamiento del billete verde tras conocerse que la tasa de desempleo estadounidense se moderó a 4.2 por ciento, un nivel que sigue siendo históricamente bajo pero que ya no muestra la misma fortaleza de meses anteriores.

Efectos sectoriales y en commodities

En Asia, los mercados cerraron mixtos; el Nikkei perdió 2.47 por ciento, afectado por la caída de valores tecnológicos, mientras que en Europa el Euro Stoxx 50 avanzó 0.99 por ciento. Los futuros del Nasdaq en Estados Unidos operaban con un alza de 0.36 por ciento, impulsados por expectativas de menor presión de tasas sobre las empresas de crecimiento. En el segmento de materias primas, el oro subió 2.71 por ciento y la plata 4.06 por ciento, beneficiados por la menor rentabilidad real de los bonos y el apetito por activos refugio ante la incertidumbre geopolítica persistente.

El petróleo, por su parte, profundizó su retroceso y permaneció por debajo de los niveles previos al último conflicto geopolítico, reflejando una demanda global que aún no muestra señales claras de recuperación robusta. Esta dinámica añade presión bajista sobre las economías exportadoras de energía y podría moderar las presiones inflacionarias en los próximos meses.

Contexto macroeconómico y próximos datos

En la eurozona, la tasa de desempleo de mayo se mantuvo en 6.2 por ciento, por debajo del consenso de 6.3 por ciento, lo que indica cierta estabilidad laboral en la región pese a la desaceleración manufacturera observada en meses recientes. Las solicitudes iniciales por seguro de desempleo en Estados Unidos se situaron en 215 mil, ligeramente inferiores a las 219 mil previstas, confirmando que el enfriamiento del mercado laboral es gradual y no abrupto.

La atención de los inversionistas se desplaza ahora hacia los próximos datos de inflación, tanto en Estados Unidos como en la eurozona. Si los indicadores de precios continúan moderándose sin que el empleo se deteriore de forma acelerada, la Reserva Federal podría mantener una postura de espera durante el resto del año. En caso contrario, no se descarta que retome la posibilidad de ajustes adicionales, aunque el mercado asigna actualmente una probabilidad reducida a ese escenario.

Bitcoin registró un avance de 2.11 por ciento, recuperando atractivo entre inversionistas que buscan diversificación ante la volatilidad de los activos tradicionales. Este comportamiento sugiere que parte del flujo de capital que abandona posiciones en renta fija de corto plazo se dirige hacia instrumentos de mayor riesgo, aunque el volumen sigue siendo limitado en comparación con los mercados accionarios convencionales.

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