A un día de que se hiciera pública la cancelación de su visa por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos, Andrés Manuel López Beltrán reapareció en video en Instagram para anunciar que retomará su agenda política en Tabasco. El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que mantiene su intención de buscar la candidatura de Morena a una diputación federal por el Distrito 6 de la entidad, en medio de la controversia diplomática que ha rodeado el caso.
En su mensaje, el tabasqueño relacionó la revocación del documento migratorio con un escenario de tensión política más amplio. Sostuvo que el episodio confirma, a su juicio, la necesidad de “informar” y “organizar” a la militancia y a la ciudadanía en la frontera sur ante una “embestida” a la soberanía nacional por parte de gobiernos extranjeros, en particular de Estados Unidos. La frase endurece el tono del debate y coloca el caso en un terreno que rebasa lo personal: el de la narrativa de soberanía que Morena ha usado como eje político en distintos momentos de confrontación con Washington.

El video también sirvió para agradecer las muestras de solidaridad y respaldo de simpatizantes y dirigentes del partido oficialista tras la difusión de la noticia. López Beltrán adelantó además que este mismo día visitaría las comunidades de Vicente Guerrero, en Teapa, y Cuitláhuac, en Tacotalpa, lo que sugiere una reactivación inmediata de su presencia territorial en Tabasco, estado donde conserva un peso simbólico por la trayectoria política de su familia.
La respuesta de Palacio Nacional
La cancelación de visas no se limitó al caso de López Beltrán. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó desde Palacio Nacional que la medida tiene un sentido de injerencia en la política mexicana por parte del Gobierno estadounidense. En su conferencia matutina, pidió respeto para México y subrayó que en el país “quien decide es el pueblo”, no otro gobierno. También planteó que la relación bilateral debe sostenerse “de igual a igual”, con colaboración y coordinación, pero sin intervención en decisiones internas.
Sheinbaum amplió su crítica al recordar que la 4T se asume heredera de quienes defendieron la soberanía, la libertad y la democracia. En ese contexto, cuestionó a sectores de la oposición que, según dijo, han pedido la intervención de Estados Unidos y se han dedicado a hablar mal de México. Su señalamiento elevó el caso de una revocación de visa a un conflicto político interno sobre los límites de la relación con Washington y sobre quién capitaliza el discurso de defensa nacional.
El episodio deja ver una tensión recurrente en la política mexicana: cuando una decisión administrativa de Estados Unidos toca a figuras vinculadas al poder, el debate suele desplazarse rápidamente del plano consular al de la legitimidad política y la soberanía. En este caso, la combinación de la aspiración electoral de López Beltrán, la respuesta de la Presidencia y el contexto de fricción diplomática convierte la cancelación de la visa en un asunto con alcance mayor al de un trámite migratorio.
