Fondos en dólares ganan terreno

En un escenario local e internacional marcado por la volatilidad y por las dudas persistentes en el frente cambiario, los fondos comunes de inversión en dólares consolidan una expansión que ya no parece coyuntural. El patrimonio administrado de estos vehículos aumentó algo más de 90% en lo que va de 2026 y pasó de representar 14% en diciembre de 2025 a superar hoy 20% del total de la industria, con más de 216 alternativas disponibles. La preferencia por instrumentos dolarizados refleja una búsqueda de cobertura, pero también una mayor disposición a asumir riesgo dentro de esa moneda ante la mejora de ciertos activos financieros.

Medido a tipo de cambio contado con liquidación, el patrimonio total de la industria de FCI ronda los USD 70.000 millones, de los cuales cerca de USD 17.000 millones corresponden a fondos en dólares. Hace un año esa participación era de 17%, y en agosto de 2024 apenas llegaba a 6%, una comparación que expone la velocidad del cambio. La expansión no se limita al volumen: también creció la variedad de estrategias, con un salto de 186 a 216 opciones en doce meses, en una oferta que combina liquidez, renta fija de corto plazo, retorno total, hard dollar y vehículos con exposición regional a América Latina.

La liquidez sigue mandando

Dentro del universo en dólares, las opciones de liquidez inmediata conservan el mayor peso, con algo más del 43% del patrimonio administrado. Detrás aparecen las estrategias de riesgo local, como short duration, hard dollar y retorno total, que reúnen alrededor del 41%, mientras que las alternativas LatAm explican el 16% restante. Esa distribución muestra que el inversor dolarizado no busca solo cobertura pasiva: también trata de ordenar la cartera entre liquidez, preservación de capital y captura de rendimiento, según la duración y el nivel de riesgo que esté dispuesto a tolerar.

La oferta también se amplió en las categorías más tradicionales. Los fondos en moneda dura concentran unos 110 vehículos y se mantienen como el segmento más grande, seguidos por las estrategias LatAm, con 60. En el otro extremo quedan los money market y la renta fija de corto plazo, con 30 y 12 alternativas respectivamente. El aumento de la oferta suele ir acompañado de una mayor sofisticación comercial de las administradoras, pero también exige al ahorrista distinguir entre productos con objetivos muy distintos, aunque todos estén denominados en dólares.

Flujos y rendimientos

El crecimiento del patrimonio no obedeció de manera uniforme a una sola fuente. Cerca del 86% se explicó por suscripciones netas, lo que equivale a más de USD 5.300 millones en lo que va del año, a un ritmo promedio cercano a USD 660 millones por mes. Dentro de ese total, los fondos hard dollar captaron alrededor del 45%, unos USD 2.400 millones, y desplazaron a los money market, que sumaron cerca de USD 1.750 millones, o 33% del flujo positivo. Ese cambio es relevante porque en igual período de 2025 los money market concentraban más del 80% de las entradas, una señal de que el apetito por algo más que liquidez aumentó con fuerza.

El 14% restante del avance patrimonial provino del rendimiento de los activos. En este terreno, los fondos de retorno total lideran con subas promedio de 8,3%, seguidos por los hard dollar, con 5,7%, favorecidos por la baja del riesgo país, que perforó los 440 puntos básicos, y por la mejora de la percepción crediticia sobre la deuda soberana medida por agencias como Fitch y S&P. Más atrás aparecen los fondos LatAm, con ganancias promedio de 2%, un desempeño más moderado que refleja la sensibilidad de la región a la dinámica global de tasas, al dólar y al humor inversor internacional.

El cuadro actual deja una lectura doble. Por un lado, la demanda de cobertura en dólares sigue siendo un rasgo central del mercado local, impulsada por la búsqueda de resguardo frente a la incertidumbre cambiaria. Por el otro, la mejora relativa de algunos activos en moneda dura y la mayor amplitud de la oferta ampliaron el menú disponible para inversores con horizontes y perfiles distintos. En ese contexto, la elección entre liquidez, duración o exposición regional ya no responde solo a la divisa de denominación, sino a la combinación entre riesgo, plazo y expectativa de rendimiento que cada ahorrista esté dispuesto a asumir.

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