Los swaps chilenos alcanzan su máximo en 18 meses

Los swaps a diez años de Chile subieron a 5.64% el viernes, su nivel más alto desde febrero de 2025, pese a la debilidad de la actividad local y al deterioro de las perspectivas de crecimiento. El avance de las tasas de largo plazo se produce mientras los inversionistas mantienen confianza en una eventual recuperación económica, aunque persisten preocupaciones por la deuda, la inflación y la situación fiscal.

Desde el mínimo registrado el 30 de junio, los swaps a diez años han aumentado 52 puntos básicos. El movimiento sobresale dentro de América Latina en un momento en que la economía chilena se encuentra cerca de una recesión, tras un desempeño débil durante la primera mitad del año.

Los contratos a dos años también repuntaron y llegaron a 4.89%, aunque permanecen por debajo de su máximo anual de 5.04%. La diferencia entre ambos tramos muestra que las tasas de corto plazo siguen contenidas por la actual fragilidad económica, mientras las de mayor plazo incorporan expectativas y riesgos de más largo alcance.

Sebastián Ide, jefe de la mesa de operaciones del Banco de Chile, señaló que los swaps de largo plazo recogen el optimismo de que la economía se recuperará. Al mismo tiempo, indicó que esos niveles incluyen inquietudes por los niveles de deuda y la inflación. En contraste, sostuvo que la debilidad actual de la economía mantiene relativamente bajas las tasas de corto plazo.

Parte de las expectativas del mercado está vinculada a la decisión del gobierno de reducir impuestos y trámites burocráticos, medidas que los inversionistas esperan que puedan impulsar el crecimiento en los próximos años. El texto no atribuye el alza de los swaps únicamente a esas medidas, ya que identifica otros factores que podrían estar influyendo en los costos de financiamiento.

Entre ellos figura el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que durante el último mes ha elevado los costos de endeudamiento a escala mundial. Ese entorno externo coincide con la subida de los instrumentos chilenos de largo plazo y añade presión sobre las condiciones financieras.

La economía chilena se estancó en el segundo trimestre, luego de contraerse 0.3% en los primeros tres meses del año, con lo que evitó entrar técnicamente en recesión. La secuencia de datos se produjo después de una serie de informes económicos decepcionantes.

En junio, el banco central redujo su previsión de crecimiento para 2026 a un rango de entre 1% y 1.75%, desde la estimación previa de entre 1.5% y 2.5%. Varios analistas consideran que incluso el nuevo rango resulta demasiado optimista, dado que el producto interno bruto se contrajo durante el primer semestre.

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