Las claves del peso fuerte

El peso mexicano cotiza por debajo de 17 unidades por dólar y acumula una apreciación cercana a 6% en el año. La caída del dólar explica parte del movimiento, pero no su magnitud: otras diez monedas emergentes relevantes apenas avanzan alrededor de 1%. La diferencia revela una prima específica para México en un entorno internacional más incierto.

Acceso comercial y tasas altas

La principal señal para los mercados es que México mantiene acceso preferencial al mercado estadounidense pese al giro proteccionista de Washington. Los bienes que cumplen las reglas del T-MEC siguen entrando sin aranceles, salvo excepciones como acero, aluminio y automóviles. Al cierre del año pasado, 82% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos estaba libre de gravámenes, un dato que respalda la expectativa de una integración duradera en las cadenas norteamericanas.

También influye la consolidación fiscal. Aunque el ajuste fue menos ambicioso que el previsto y persisten riesgos de mediano plazo, la reducción del déficit en más de un punto porcentual el año pasado contrasta con déficits crecientes en otras economías. Esa disciplina relativa mejora la percepción de riesgo mexicano justo cuando Estados Unidos enfrenta dudas sobre su sostenibilidad fiscal y la independencia de la Reserva Federal.

El margen de Banxico

Las tasas mexicanas, todavía elevadas pese a los recortes de Banco de México, mantienen al peso entre las divisas más atractivas para operaciones de carry trade, incluso tras ajustar por volatilidad. La fortaleza cambiaria y una brecha de producto negativa sugieren que los recortes previos no detonaron la inflación ni la depreciación anticipadas. Si la debilidad económica persiste, Banxico tendría espacio para bajar más las tasas y, al mismo tiempo, podría aprovechar el peso fuerte para comprar dólares y reforzar las reservas internacionales.

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