Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago, considera que la inflación elevada representa una amenaza mayor para la economía estadounidense que cualquier deterioro inmediato del mercado laboral. Su diagnóstico refuerza la cautela dentro de la Reserva Federal, aunque no confirma que respalde una nueva subida de las tasas de interés.
Un mercado laboral estable, pero débil
En un video publicado por Wired y grabado el 22 de junio, Goolsbee afirmó que el problema central no es el colapso de la industria ni la destrucción masiva de empleos, sino el ritmo excesivo de aumento de los precios. A su juicio, la inflación sigue siendo una presión directa sobre los hogares y una de las principales fuentes de malestar económico.

El funcionario describió el mercado laboral como “estable, sin llegar a ser bueno”, después de revisar indicadores como el desempleo, la contratación y los despidos. La formulación sugiere que la actividad laboral aún ofrece un margen para mantener una política monetaria restrictiva, pero también advierte que el empleo ya no constituye una fuente clara de fortaleza económica.
La geopolítica complica el escenario
Cheryl Venable, presidenta interina de la Reserva Federal de Atlanta, coincidió en que la inflación permanece demasiado alta. Sin embargo, señaló que una eventual moderación de las presiones sobre los precios dependerá de factores difíciles de anticipar, especialmente la evolución del conflicto en Medio Oriente.
Las declaraciones reflejan un dilema para la Fed: contener la inflación exige conservar condiciones financieras estrictas, pero prolongarlas puede debilitar un mercado laboral que ya muestra estabilidad más que dinamismo. Por ahora, los responsables monetarios parecen priorizar la persistencia de los precios, sin comprometerse públicamente con un incremento adicional de las tasas.
