Flujos emergentes vuelven a positivo

Los mercados emergentes registraron en julio un giro relevante en sus flujos de capital: los inversionistas extranjeros inyectaron 18,800 millones de dólares en deuda y renta variable, de acuerdo con datos divulgados por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El resultado puso fin a dos meses consecutivos de salidas y reflejó, sobre todo, una recuperación de la demanda por bonos, aun cuando las acciones siguieron bajo presión.

La deuda sostiene la recuperación

La entrada neta de julio se apoyó en 26,700 millones de dólares dirigidos a deuda, frente a una salida de 7,800 millones en renta variable. Aunque esta última cifra sigue siendo negativa, la magnitud del retiro fue mucho menor que los 46,100 millones de junio, cuando la corrección en acciones fue especialmente severa. Para el IIF, ese cambio sugiere que la tensión más aguda en los mercados accionarios asiáticos está perdiendo fuerza y no se está trasladando con la misma intensidad a la renta fija.

Jonathan Fortun, economista sénior del IIF, señaló que “el lastre de la renta variable se ha reducido a una fracción de su magnitud en junio”, una lectura que encaja con el comportamiento más estable de la deuda. La diferencia entre ambos segmentos se ha ampliado este año: mientras los bonos de emergentes acumulan 214,400 millones de dólares hasta julio, las acciones registran una salida de 86,000 millones, casi diez veces más que los 9,000 millones retirados en el mismo lapso de 2025.

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Asia marca el cambio, pero China sigue rezagada

La mejora regional se concentró en Asia, que pasó de una salida neta de 27,000 millones de dólares en junio a una entrada de 9,300 millones en julio, el mayor viraje entre las regiones emergentes. En ese movimiento influyó la reducción de salidas en renta variable asiática, que cayeron de 40,500 millones a 4,800 millones, mientras la deuda captó 14,100 millones. Ninguna región cerró el mes con saldo global negativo.

China fue la excepción más clara a esa tendencia. Los inversionistas extranjeros retiraron 3,700 millones de dólares de acciones chinas y 3,400 millones de deuda, aunque la presión vendedora fue menor que en junio. El dato importa porque confirma que la normalización de los flujos emergentes no es homogénea: convive con focos de debilidad ligados a la tecnología asiática y a la cautela sobre China.

Emisión récord y rendimientos atractivos

La fortaleza de la demanda por bonos coincidió con una oferta pública inusualmente alta. Los emisores soberanos de mercados emergentes colocaron cerca de 19,000 millones de dólares en julio, aproximadamente el doble del promedio mensual de la última década. Con ello, la emisión acumulada en 2026 llegó a unos 187,000 millones, el nivel más alto registrado para este periodo.

Ese volumen no solo responde a una necesidad de financiamiento, sino también a una ventana favorable para los compradores de deuda, que se han visto atraídos por rendimientos relativamente altos en comparación con otras clases de activos. La lectura de fondo es que, aun con la volatilidad persistente en renta variable, los mercados emergentes siguen encontrando apoyo en el apetito por rendimiento y en una base de emisores soberanos activa.

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