La actividad empresarial de la zona euro registró en julio su mejor desempeño en ocho meses, impulsada por la recuperación del sector servicios y una nueva mejora de la manufactura. El avance ofrece una señal de resistencia para la economía regional, aunque las empresas mantienen una visión cautelosa ante la evolución del conflicto en Medio Oriente.
El índice compuesto de gestores de compras (PMI) de S&P Global subió a 52 puntos, desde el nivel neutro de 50 registrado en junio. La cifra superó ligeramente la estimación preliminar de 51,9 puntos y marcó el regreso del indicador a terreno expansivo por primera vez desde marzo. Un nivel superior a 50 refleja un crecimiento de la actividad privada frente al mes anterior.

Una recuperación todavía vulnerable
La composición del resultado es relevante: el repunte no dependió exclusivamente de los servicios, sino que coincidió con el fortalecimiento del sector manufacturero. Esa mayor amplitud sugiere que la mejora de julio tuvo una base más sólida y podría aliviar parte de la debilidad acumulada por la industria europea.
Sin embargo, el dato no elimina los riesgos para los próximos meses. Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, advirtió que el clima empresarial continúa condicionado por el cambiante panorama geopolítico. La incertidumbre sobre Medio Oriente puede deteriorar la confianza, elevar los costos y frenar decisiones de inversión, incluso si la actividad corriente conserva su impulso.
El PMI de julio apunta, por tanto, a una economía capaz de absorber parte de las tensiones externas, pero aún lejos de una recuperación plenamente consolidada. La continuidad del avance dependerá de que el repunte de los servicios se mantenga, de que la manufactura confirme su mejora y de que el entorno internacional no añada nuevas presiones sobre empresas y consumidores.
