Irán rechaza la presión de Trump y amenaza con represalias

Irán afirmó este lunes que no cederá ante la campaña de presión económica impulsada por el gobierno de Donald Trump. La advertencia llegó antes de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara nuevas medidas destinadas a aislar la economía iraní. Al mismo tiempo, un alto funcionario de seguridad amenazó con represalias contra los países que colaboren con la llamada “guerra económica” de Estados Unidos.

Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, sostuvo que Washington está “repitiendo métodos que han resultado ineficaces” en el pasado. Durante una conferencia de prensa, aseguró que Teherán utilizará “todas las capacidades multilaterales” para contrarrestar las sanciones, aunque reconoció que la población civil asumirá parte del costo de las nuevas restricciones.

La amenaza sobre el petróleo del Golfo

La respuesta más contundente se produjo el domingo por la noche, cuando Mohsen Rezaei, jefe del poderoso Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió que Teherán podría actuar contra los aliados estadounidenses en el golfo Pérsico. En un mensaje publicado en redes sociales, afirmó que, si continuaba la campaña liderada por Estados Unidos, “no se exportará ni una sola gota de petróleo” de la región.

Rezaei también declaró que Irán considerará como un acto de guerra la participación o el apoyo de cualquier país a las medidas económicas estadounidenses contra el pueblo iraní. Los principales socios comerciales de Irán incluyen a China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, países que podrían quedar expuestos a las advertencias de Washington si mantienen sus negocios con Teherán.

De la guerra intermitente al aislamiento económico

El cambio de estrategia de Trump se produce después de más de seis meses de guerra intermitente, un periodo que no logró obligar a los dirigentes iraníes a aceptar las condiciones de Estados Unidos. El presidente había prometido que el conflicto iniciado junto con Israel a finales de febrero sería rápido y decisivo, pero la confrontación se prolongó sin un desenlace definido.

Un alto el fuego firmado en junio se derrumbó pocas semanas después, cuando Irán reanudó el bloqueo del estrecho de Ormuz. El paso marítimo es una ruta esencial para el transporte de petróleo y gas desde el golfo Pérsico. Desde entonces, Trump ha amenazado con una “guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes”, además de advertir que los países que hagan negocios con Irán enfrentarán sanciones severas.

Los analistas citados consideran más probable que Teherán responda a una mayor presión económica con una escalada militar antes que aceptar las exigencias de Trump: limitar su programa nuclear y reabrir el estrecho de Ormuz. También ponen en duda que Estados Unidos imponga sanciones graves contra China, cuyo presidente, Xi Jinping, tiene previsto visitar Washington el próximo mes.

Las sanciones occidentales han afectado durante años a la economía iraní, alimentando la inflación, el desempleo y otras dificultades que contribuyeron a las protestas masivas registradas a comienzos de este año. Según grupos iraníes de derechos humanos con sede en el exilio, la represión posterior del gobierno dejó miles de manifestantes muertos. En paralelo, Irán ha lanzado drones y misiles contra bases estadounidenses en países árabes del Golfo y, en la práctica, ha bloqueado el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz.

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