Irán admite escasez de nafta bajo bloqueo naval y pide reducir el consumo

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, pidió a la población ahorrar combustible ante la incapacidad del país para cubrir su demanda de nafta. El llamado confirma que la crisis energética ya ha pasado del plano comercial al cotidiano: en Teherán se registran largas filas en estaciones de servicio y el Gobierno evalúa revisar las cuotas de abastecimiento.

El bloqueo expone una dependencia crítica

El vicepresidente Mohammad Jafar Ghaempanah reconoció que la producción interna es insuficiente y que el bloqueo naval de Estados Unidos impide importar los volúmenes necesarios. Washington impuso esa medida tras el cierre iraní del estrecho de Ormuz, ruta decisiva para el petróleo y el gas del Golfo, y añadió nuevas sanciones destinadas a profundizar el aislamiento económico de Teherán.

La escasez llega cuando la inflación y la guerra deterioran el poder adquisitivo de los hogares. Ghalibaf anunció una ampliación de los subsidios alimentarios para los sectores de menores ingresos, una señal de que las autoridades temen que el encarecimiento y las restricciones de combustible reactiven el malestar social que impulsó protestas masivas meses atrás.

Diplomacia condicionada por la escalada

En paralelo, el presidente Masoud Pezeshkian afirmó que Irán responderá de forma recíproca si Estados Unidos retoma el acuerdo de junio para detener las hostilidades. Pero advirtió que las amenazas y la presión estadounidense pueden frustrar esa vía. La disputa combina así dos frentes conectados: el bloqueo agrava la fragilidad interna iraní, mientras el cierre de Ormuz mantiene elevada la tensión regional y reduce el margen para una salida negociada.

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