Una operación internacional coordinada por Interpol permitió la detención de mil 24 personas y la identificación de dos mil 70 víctimas de trata de personas en 59 países de África, América, Asia y Europa. La acción, denominada Global Chain, se desarrolló entre el 8 y el 12 de junio de 2026 y se centró en la explotación sexual, el trabajo forzado, la mendicidad obligada y el uso de víctimas para cometer delitos.
Las autoridades realizaron inspecciones en fronteras, aeropuertos y centros de transporte, mientras que el intercambio de información en tiempo real facilitó la localización de sospechosos y conexiones entre redes que operaban en distintos territorios. En total se abrieron 465 investigaciones sobre estructuras dedicadas a diversas formas de explotación.
Resultados concretos del despliegue
De las mil 24 detenciones, 334 correspondieron a delitos directamente vinculados con la trata de personas y 690 a infracciones asociadas. Interpol emitió 17 nuevas notificaciones internacionales y las revisiones en puntos fronterizos generaron 20 coincidencias con alertas ya activas. Las víctimas identificadas provenían de 45 países, con mayor presencia de nacionales de Argentina, Colombia, Venezuela, Moldavia y Nepal.
Las redes detectadas utilizaron con frecuencia ofertas laborales falsas para captar a personas en situación de vulnerabilidad y trasladarlas fuera de sus países de origen. Este patrón motivó campañas preventivas en Colombia dirigidas a quienes podían ser engañados con promesas de empleo en el extranjero.

Casos destacados en Brasil y Argentina
Uno de los operativos con mayor número de víctimas se registró en Brasil, donde la Policía Federal desmanteló una red transnacional que trasladaba personas a Camboya para obligarlas a participar en estafas por internet. Se identificaron 406 víctimas, de las cuales 83 eran brasileñas y 323 extranjeras. Las pesquisas derivaron en dos notificaciones rojas y nueve notificaciones azules de Interpol.
En Argentina, la Policía Federal rescató a dos niñas bolivianas que eran explotadas laboralmente en una tienda de comestibles. Los responsables fueron detenidos y las investigaciones posteriores revelaron que el caso formaba parte de una red más amplia que operaba en varios lugares, lo que permitió ampliar las indagatorias más allá del sitio inicial.
Reclutamiento mediante redes sociales en Bélgica
En Bélgica las autoridades detuvieron a 17 sospechosos tras desmantelar una red que captaba menores a través de plataformas digitales. Las víctimas eran contactadas por redes sociales, mantenidas en cautiverio y obligadas a ejercer la prostitución, además de ser trasladadas entre Bélgica y Francia. Este caso ilustra cómo los grupos criminales adaptan sus métodos de captación a las herramientas digitales utilizadas por posibles víctimas.
Presencia de menores y cambios en las rutas
Aproximadamente el 10 por ciento de las víctimas identificadas eran menores procedentes de América que habían sido sometidos a explotación sexual. Los resultados también mostraron modificaciones en las rutas y formas de operación de las redes, entre ellas el traslado de personas de América Latina a Europa para trabajo forzado, la obligación de participar en actividades delictivas en el sudeste asiático y casos vinculados a conflictos armados.
Interpol señaló que estas estructuras ajustan sus métodos según las condiciones económicas, los movimientos migratorios y los cambios geopolíticos. El secretario general de la organización, Valdecy Urquiza, advirtió que la trata de personas sigue siendo una de las formas más lucrativas y extendidas de delincuencia organizada en el mundo y que la cooperación internacional resulta indispensable porque las redes explotan vulnerabilidades y operan a través de fronteras.
Coordinación entre 59 países
Para mantener la comunicación entre los países participantes se instalaron dos centros internacionales de mando, uno en Río de Janeiro y otro en Skopje. Desde esos puntos se coordinaron el intercambio de información, el análisis de datos y las reuniones operativas a través de la red segura de Interpol. La operación fue encabezada por Austria y Rumania, con la participación de Europol, Frontex y Ameripol.
Las dos mil 70 víctimas identificadas fueron canalizadas a los servicios nacionales de protección y asistencia de los países donde fueron localizadas. Mientras continúan las 465 investigaciones abiertas, los resultados evidencian que una misma red puede captar a una persona en un país, trasladarla a otro y someterla a explotación a miles de kilómetros de su lugar de origen.
