El sector gastronómico de Honduras enfrenta una ola de cierres que ya amenaza el empleo y la continuidad de los negocios formales. La Asociación Gastronómica de Honduras estima que alrededor de 200 restaurantes dejaron de operar durante 2026, con una pérdida aproximada de 2.000 puestos de trabajo, muchos vinculados al salario mínimo. El dato es una estimación gremial, no un registro oficial consolidado, pero refleja la magnitud de una dificultad que se ha vuelto visible tras varias despedidas empresariales.
Costos que reducen el margen
Ruby Tuesday anunció que cerrará sus operaciones en el país el 4 de octubre, después de 25 años de presencia. Días antes, Riora’s comunicó el cierre de su local en Ciudad Nueva, Tegucigalpa, tras 14 años, aunque mantendrá el servicio mediante entregas a domicilio. Ninguna de las dos empresas atribuyó públicamente su decisión a una causa específica, por lo que no existe base para vincular directamente ambos casos con los problemas denunciados por el gremio.

Napoleón Murillo, presidente de la asociación, señala como principales presiones el aumento de la electricidad, los alquileres comerciales, el financiamiento y los costos de alimentos, salarios, transporte y servicios. Algunas facturas eléctricas, afirma, se habrían duplicado o triplicado, un impacto difícil de contener en establecimientos que dependen de refrigeradores, congeladores, hornos, extractores y aire acondicionado. También cuestiona los alquileres fijados en dólares, porque añaden exposición a las variaciones del tipo de cambio.
El problema central no es solo que suban los costos, sino que los restaurantes no siempre pueden trasladarlos al menú sin perder clientes. Cuando varias cargas aumentan simultáneamente, el margen desaparece y el crédito deja de funcionar como apoyo para convertirse en una obligación adicional. El gremio ha pedido al Banco Central y a la Comisión Nacional de Bancos y Seguros revisar las condiciones del financiamiento empresarial.
Los cierres afectan además a proveedores de alimentos, bebidas, gas y transporte, así como a meseros, cocineros, cajeros y personal de limpieza. La sucesión de casos plantea una señal más amplia que la rotación normal de negocios: mantener un restaurante formal en Honduras podría estar volviéndose inviable para empresas que no logren absorber o redistribuir el aumento simultáneo de sus costos.
