El principal índice bursátil español cerró el 2 de julio en 19.671,8 puntos tras sumar un 1,37 %, superando el anterior máximo de cierre registrado el 22 de junio. El avance se produjo después de que Estados Unidos informara la creación de solo 57.000 empleos en junio, cifra muy inferior a las previsiones de los analistas. Esta debilidad en el mercado laboral estadounidense reduce las probabilidades de que la Reserva Federal eleve los tipos de interés en el corto plazo, lo que favorece a los activos de riesgo en Europa.
El movimiento del IBEX no responde únicamente a factores domésticos. La menor presión inflacionista derivada de un enfriamiento del empleo norteamericano actúa como catalizador global para las bolsas europeas. En el caso español, la combinación de esta señal con el endurecimiento de aranceles europeos al acero importado explica buena parte del impulso observado en valores industriales.

Repercusiones sectoriales concretas
El sector siderúrgico español experimenta un efecto inmediato. ArcelorMittal registró una subida del 6,03 % tras la entrada en vigor de los nuevos aranceles de la Comisión Europea contra el exceso de producción importada. Esta medida protege la capacidad instalada en Europa y mejora los márgenes de las plantas locales, aunque encarece ciertos insumos para la industria transformadora. Empresas como ACS y Acciona, más expuestas a proyectos de infraestructuras renovables que dependen de acero competitivo, mostraron caídas moderadas, lo que ilustra la redistribución de beneficios dentro de la cadena de valor.
La tecnología también se vio favorecida. Indra avanzó un 4,36 % gracias a su exposición a contratos públicos y defensa, ámbitos que suelen beneficiarse cuando los inversores anticipan un entorno de tipos más estables. Por el contrario, las socimis como Merlin Properties y las renovables como Solaria sufrieron ligeros retrocesos, ya que los inversores prefieren rotar hacia sectores más sensibles al ciclo económico cuando se aleja el endurecimiento monetario.
Tres lecturas estructurales
Primero, el dato de empleo estadounidense actúa como indicador adelantado de la política monetaria global. Cuando la creación de puestos cae por debajo de 100.000 mensuales de forma sostenida, la probabilidad de que la Fed mantenga tipos sin cambios durante al menos dos reuniones consecutivas aumenta notablemente, según patrones observados entre 2019 y 2023. Esto genera un carry trade favorable para el capital europeo que busca rentabilidad en un entorno de menor volatilidad.
Segundo, la política comercial europea introduce una distorsión asimétrica. Los aranceles al acero protegen a los productores primarios pero elevan los costes para los fabricantes de automoción y construcción, sectores que representan más del 8 % del PIB español. Esta tensión entre protección industrial y competitividad exportadora se mantendrá mientras China mantenga capacidad ociosa superior al 30 % de su producción.
Tercero, el récord del IBEX refleja una rotación estructural hacia valores defensivos con exposición a la transición energética y la defensa, en detrimento de activos puramente inmobiliarios o de consumo discrecional. Esta dinámica ya se observó en 2023-2024 y parece consolidarse cuando los inversores descuentan una pausa prolongada en la subida de tipos.
Perspectivas de distintos agentes
Los gestores de fondos de pensiones españoles valoran positivamente la menor probabilidad de endurecimiento monetario, ya que reduce el descuento aplicado a los flujos futuros de dividendos de las compañías del selectivo. Sin embargo, las aseguradoras muestran cautela ante la posible persistencia de la inflación subyacente si el mercado laboral estadounidense se recupera rápidamente en julio y agosto.
Los exportadores de bienes de equipo ven con preocupación el encarecimiento del acero europeo, que podría erosionar su competitividad frente a competidores asiáticos no afectados por los aranceles. En cambio, los productores de acero integrados consideran que la medida corrige una distorsión de mercado acumulada desde 2016.
Riesgos y escenarios futuros
El principal riesgo radica en una revisión al alza de las cifras de empleo estadounidenses en las próximas semanas, lo que podría reintroducir expectativas de subida de tipos y provocar una corrección rápida del IBEX hacia la zona de 19.200 puntos. Otro factor de incertidumbre es la posible respuesta china a los aranceles europeos, que podría derivar en represalias sobre productos agroalimentarios o automovilísticos españoles.
En el escenario base, si los datos laborales se mantienen débiles y la inflación subyacente de la eurozona sigue por debajo del 2,5 %, el IBEX podría extender sus ganancias hasta los 20.200 puntos antes de final de verano, siempre que no se produzcan sorpresas negativas en los resultados trimestrales de julio. No obstante, la elevada valoración alcanzada exige que cualquier deterioro macroeconómico se descuente con rapidez para evitar una salida desordenada de posiciones.
