La agencia S&P Global Ratings rebajó la calificación crediticia de Harley-Davidson a categoría de bono basura. La decisión responde directamente a la nueva estrategia de la compañía de vender modelos más asequibles para ampliar volumen en un entorno de alta inflación y tasas elevadas.

El plan busca recuperar cuota de mercado a corto plazo, pero S&P estima que el EBITDA ajustado se situará entre 5 % y 6 % en 2026. Esta presión sobre márgenes puede prolongarse varios años antes de acercarse al 10 % histórico. La venta masiva de unidades de menor precio reduce la rentabilidad por motocicleta y limita el margen operativo.
Riesgo de la estrategia de volumen
El CEO Artie Starrs apuesta por compensar la caída de márgenes con mayor volumen y ventas posteriores de piezas y accesorios. Sin embargo, el historial del sector muestra que recuperar márgenes tras una expansión agresiva en precio bajo suele requerir más tiempo del previsto. La degradación refleja precisamente esta tensión entre crecimiento inmediato y sostenibilidad financiera a medio plazo.
Los inversores observarán si las ventas minoristas compensan la erosión de rentabilidad antes de que la calificación pueda revertirse. Por ahora, el mercado ya descuenta un periodo prolongado de márgenes comprimidos.
