El gusano barrenador del ganado ya se extendió a 30 de las 32 entidades de México tras confirmarse el primer caso en Sonora. Con ello, Baja California y Baja California Sur quedan como los únicos estados sin registros, en un escenario que confirma la velocidad de dispersión de la plaga y la presión sanitaria sobre el noroeste del país.

Sonora cambia el tablero
El hallazgo en un bovino de Munihuasa, Álamos, a unos 17 kilómetros de Chihuahua, tiene peso más allá del dato epidemiológico: Sonora es una pieza clave para la ganadería de exportación y su entrada al mapa de contagios eleva el riesgo justo antes de la reapertura prevista del cruce de Douglas, Arizona, el 24 de agosto. Aunque la fecha sigue vigente, el caso introduce un factor de incertidumbre sanitaria que puede mover la decisión de Washington si crece la alerta en la franja fronteriza.
La respuesta oficial incluyó vigilancia reforzada, cerco sanitario y la liberación de 360 mil moscas estériles, una medida pensada para frenar la reproducción del insecto. Senasica reporta 1,969 casos activos al corte de la semana 33, una cifra que muestra que el problema ya no es focalizado sino nacional. La lectura de fondo es clara: el control de la plaga depende tanto de la detección temprana en campo como de la coordinación binacional para evitar que el brote se traduzca en una restricción comercial más amplia.
