Los precios de los carburantes en España experimentaron el pasado martes su primera subida en más de un mes, coincidiendo con el restablecimiento del IVA al 21 % tras tres meses de aplicación temporal al 10 %. Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el litro de gasolina alcanzó los 1,444 euros y el de diésel los 1,506 euros el 30 de junio, rompiendo una racha de descensos consecutivos que se extendía desde finales de mayo. Esta evolución se produce justo antes de la primera Operación Salida del verano y en un contexto marcado por la volatilidad derivada del conflicto en Irán.
El repunte diario fue moderado: la gasolina avanzó tres milésimas respecto al día anterior, mientras que el diésel lo hizo en dos milésimas. Aunque el movimiento interrumpe la tendencia bajista observada durante 39 jornadas en el caso de la gasolina y 35 en el del diésel, los valores medios del mes de junio se situaron en niveles comparables a los de febrero, antes de que estallara el conflicto y se activaran las medidas fiscales extraordinarias.

Evolución mensual y comparación con meses previos
Durante junio, el precio medio de la gasolina se situó en 1,485 euros por litro, lo que supone una reducción del 4,4 % respecto a mayo, del 3,2 % frente a abril y del 9 % en comparación con marzo. El diésel, por su parte, cerró el mes a 1,568 euros de media, un 7,5 % por debajo de mayo, un 13 % inferior a abril y un 10 % menor que en marzo. Estas cifras reflejan la influencia de la bonificación del IVA durante la mayor parte del periodo, aunque también apuntan a una contención de los precios internacionales de referencia que limitó la presión alcista.
El análisis de los datos del Geoportal Gasolineras muestra que los mínimos alcanzados a finales de mes devuelven los precios a cotas similares a las registradas a principios de marzo, cuando el conflicto ya estaba en marcha pero la volatilidad en los mercados energéticos internacionales permanecía aún contenida. Esta circunstancia sugiere que la reducción temporal del IVA actuó como amortiguador efectivo durante los meses de mayor incertidumbre.
Medidas fiscales y su retirada progresiva
El Gobierno ha optado por no prorrogar la rebaja del IVA y concentrar el apoyo fiscal en el impuesto especial de hidrocarburos. Así, se aplicará una rebaja de 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre, para retornar a la normalidad en octubre. La Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) estima que el cambio fiscal encarecerá el litro de gasolina en torno a 10,1 céntimos y el de diésel en 2,8 céntimos a partir del 1 de julio.
Los técnicos de Hacienda (Gestha) calculan que el nuevo real decreto-ley reducirá el ahorro a 9,1 euros por depósito de 50 litros en julio, a 6,05 euros en agosto y a 3,02 euros en septiembre. Esta retirada gradual responde a la estrategia de ajustar el apoyo público a la evolución de los precios internacionales, con una cláusula de reactivación que elevaría la bonificación a 20 céntimos por litro si la inflación de los carburantes supera el 15 %.
Contexto del conflicto y perspectivas de mercado
La guerra en Irán, iniciada el 28 de febrero, introdujo una prima de riesgo en los mercados energéticos que se tradujo en incrementos de precios durante marzo y abril. La posterior estabilización relativa de las cotizaciones internacionales, combinada con la rebaja del IVA, permitió que junio cerrara con los valores más bajos desde el inicio del conflicto. La proximidad de la primera gran oleada de desplazamientos estivales, que la DGT prevé en 4,8 millones entre el viernes 3 y el domingo 5 de julio, añade presión sobre la demanda y explica en parte el repunte registrado el último día del mes.
El paquete de medidas aprobado recientemente concentra el esfuerzo fiscal en el impuesto especial de hidrocarburos y deja sin efecto la bonificación del IVA, que este miércoles ha vuelto al tipo general del 21 %. Esta transición busca equilibrar el apoyo a los hogares con la necesidad de normalizar la fiscalidad conforme se moderen las tensiones externas.
El seguimiento de los próximos meses resultará determinante para evaluar si la retirada progresiva de las bonificaciones mantiene su coherencia con la evolución de los precios internacionales o si la cláusula de reactivación debe activarse ante eventuales repuntes.
