La gasolina Magna registró este miércoles 12 de agosto un precio promedio nacional de 23.694 pesos por litro, apenas por debajo del tope de 24 pesos pactado a inicios de 2025 entre el Gobierno federal y el sector empresarial. La Premium se ubicó en 28.525 pesos, mientras que el diésel alcanzó 27.033 pesos por litro, según las referencias diarias del sector energético.
Margen reducido frente al acuerdo
El dato de la Magna confirma que el compromiso de contención sigue vigente en el promedio nacional, pero también exhibe un margen estrecho: una variación de poco más de 30 centavos bastaría para rebasar el objetivo fijado para el combustible de mayor consumo. Los precios finales pueden diferir por región y estación de servicio, debido a costos de transporte, almacenamiento, distribución, impuestos y cotizaciones internacionales del petróleo.

La diferencia entre combustibles mantiene presión sobre transportistas, empresas y hogares. El diésel, clave para la logística y el traslado de mercancías, cotiza 3.339 pesos por encima de la Magna; la Premium supera a esta última en 4.831 pesos. Esa brecha importa porque el costo energético se traslada gradualmente a fletes y precios de productos, con impacto potencial en la inflación.
Nuevo regulador, vigilancia pendiente
Desde marzo de 2025, la Comisión Nacional de Energía sustituyó a la extinta Comisión Reguladora de Energía como autoridad reguladora única del sector. Entre sus funciones están supervisar precios y tarifas, otorgar permisos para almacenar, transportar y comercializar combustibles, además de mantener registros públicos actualizados. Su coordinación con la Secretaría de Energía busca combinar dirección de política pública con autonomía técnica y operativa.
Para los consumidores, el promedio nacional sirve como referencia, no como garantía de precio local. Consultar los reportes de la CNE y Profeco permite identificar diferencias entre estaciones y evaluar si los ajustes responden a condiciones de mercado o a márgenes comerciales. En un contexto donde los combustibles siguen siendo un componente sensible del gasto cotidiano, la transparencia y la competencia local serán tan relevantes como el cumplimiento del tope de la Magna.
