El cierre de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano desde abril de 2025 ha provocado una acumulación de inventario en Nuevo León y una caída de 4% en los precios del becerro más ligero, que alcanzó un mínimo de 106.50 pesos por kilo en la subasta del 23 de junio. Esta reducción de ingresos coincide con la exigencia del Senasica de un certificado de libre de gusano barrenador para cualquier movilización, incluso dentro del estado.
Impacto desproporcionado en pequeños productores
El trámite, que cuesta 300 pesos por cabeza cuando se mueven diez o más animales, asciende a entre 2 mil y 3 mil pesos para lotes menores. Esta estructura tarifaria penaliza directamente a los productores más pequeños, que venden y desplazan pocas cabezas y carecen de margen para absorber el gasto adicional. Al 29 de junio, Nuevo León registra 423 casos desde septiembre de 2025, con 83% concentrados en las zonas sur y citrícola, lo que ha motivado un protocolo regionalizado que endurece requisitos según el nivel de afectación.

El nuevo esquema de tres zonas añade inspecciones y tiempo de transporte, elevando los costos operativos en un momento en que los precios ya están deprimidos. Los líderes de la UGRNL solicitan la intermediación del gobierno estatal ante las autoridades federales para reducir las tarifas de movilización. Sin ajustes, el esquema actual tiende a concentrar la actividad en unidades más grandes que pueden distribuir el costo del certificado y cumplir con protocolos regionales, mientras los pequeños productores enfrentan mayor presión para vender en el mercado local a precios reducidos.
