FMI recorta PIB de México a 1.2% por incertidumbre

El Fondo Monetario Internacional ajustó a la baja sus expectativas de crecimiento para México, pasando de 1.6% a 1.2% para 2026. El organismo atribuye esta revisión principalmente a la persistencia de factores de incertidumbre que afectan la inversión y el consumo interno. Esta modificación marca la primera reducción del pronóstico mexicano en lo que va del año y refleja un entorno global más fragmentado.

El informe de Expectativas Económicas Mundiales destaca que México no logrará el ritmo previsto inicialmente debido a la combinación de tensiones comerciales y posibles interrupciones en las cadenas de suministro. El recorte de 0.4 puntos porcentuales para este año y de 0.3 puntos para 2027 sitúa la trayectoria de recuperación en un plano más moderado de lo anticipado en abril.

Ajustes en las proyecciones mexicanas

El organismo mantuvo sin cambios su estimación de enero hasta abril, cuando elevó ligeramente el pronóstico a 1.6%. Ahora, la nueva cifra de 1.2% para 2026 y 1.9% para 2027 indica que las políticas internas menos restrictivas solo lograrán una aceleración moderada. La incertidumbre sigue actuando como freno principal sobre la actividad productiva y las decisiones de inversión extranjera directa.

Estas revisiones se alinean con una visión más cautelosa sobre el nearshoring, ya que las empresas evalúan con mayor detenimiento los riesgos regulatorios y comerciales antes de expandir operaciones en el país. El FMI subraya que cualquier mejora adicional dependerá de la estabilidad en las negociaciones del T-MEC y de la evolución de la demanda externa.

Riesgos globales identificados por el organismo

El documento advierte sobre una aceleración de la fragmentación comercial que afecta la producción mundial y eleva los precios. Además, menciona el riesgo de reanudación del conflicto en Medio Oriente como factor que podría generar mayor volatilidad en los precios de las materias primas y presionar las condiciones financieras de economías emergentes como México.

El estancamiento de la tendencia desinflacionaria representa otro elemento de preocupación. Si la inflación no continúa moderándose al ritmo esperado, los bancos centrales podrían mantener tasas de interés elevadas por más tiempo, limitando el acceso al crédito y el dinamismo del consumo interno en México.

Panorama para América Latina y economías pares

El FMI proyecta un crecimiento regional de 2.4% en 2026 y 2.7% en 2027, con comportamientos diferenciados entre países. Brasil mantendría un ritmo de 2.4% este año y una ligera desaceleración a 2.2% el siguiente, mientras que México enfrenta un ajuste más pronunciado que el promedio latinoamericano.

Esta heterogeneidad responde a diferencias en exposición comercial, grado de integración con cadenas globales de valor y capacidad de respuesta fiscal. Las economías más vinculadas a la demanda estadounidense y a la relocalización de manufacturas registran mayor sensibilidad a los cambios en las expectativas de inversión.

Factores que podrían mitigar la desaceleración

El informe reconoce que el impulso derivado de la adopción de inteligencia artificial y el ciclo tecnológico global podría compensar parcialmente los efectos negativos de la guerra y la fragmentación comercial. Este elemento tecnológico ofrece un margen de resiliencia para sectores exportadores mexicanos vinculados a la electrónica y los servicios digitales.

Sin embargo, el organismo advierte que este impulso no será uniforme y dependerá de la capacidad de México para atraer inversión en infraestructura digital y formación de talento especializado. La brecha en estas áreas podría limitar los beneficios potenciales del avance tecnológico global.

En conjunto, el nuevo escenario obliga a las autoridades mexicanas a priorizar señales de certidumbre regulatoria y a fortalecer los mecanismos de coordinación con socios comerciales para evitar que la incertidumbre siga erosionando el crecimiento proyectado.

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