Fernando Ojeda Llanes alerta sobre riesgos del endeudamiento

El contador público y doctor en investigación científica Fernando Ojeda Llanes ha señalado en múltiples ocasiones la necesidad de examinar con detenimiento las decisiones de financiamiento en las empresas. Su más reciente reflexión, difundida a inicios de julio de 2026, pone el foco en cómo el endeudamiento mal gestionado puede comprometer la continuidad de cualquier organización, incluso cuando esta registra crecimiento en ventas o activos.

Ojeda Llanes, con amplia trayectoria en gobierno corporativo y formado en Mérida, Yucatán, parte de una premisa básica: el crecimiento requiere recursos que pocas compañías poseen en liquidez propia. Cuando las utilidades resultan insuficientes y los accionistas no aportan capital adicional, el crédito externo aparece como opción natural. Sin embargo, advierte que cada peso obtenido mediante préstamos genera costos que deben superarse con rentabilidad superior.

Costos ocultos y principio de riesgo-rentabilidad

El especialista detalla que intereses, comisiones, gastos de contratación y garantías conforman el precio real del financiamiento. Las finanzas corporativas establecen que a mayor riesgo debe corresponder mayor rentabilidad. Cuando una empresa eleva su nivel de apalancamiento, también incrementa su riesgo financiero, por lo que los proyectos financiados con recursos ajenos necesitan generar beneficios suficientes para compensarlo.

En la práctica, muchas organizaciones administran con rigor inventarios, cuentas por cobrar y gastos operativos, pero descuidan el seguimiento de sus pasivos. Esta asimetría, según Ojeda Llanes, puede derivar en presiones de liquidez cuando las condiciones económicas cambian. La capacidad de pago debe evaluarse de manera continua, midiendo flujo de efectivo y nivel de endeudamiento.

Plazos de financiamiento e inversiones permanentes

Uno de los errores más frecuentes consiste en financiar activos de largo plazo con créditos de corto vencimiento. Maquinaria, edificios o proyectos de expansión generan beneficios durante varios años, por lo que los recursos para recuperarlos también se obtienen de forma gradual. Cuando el financiamiento vence antes de que la inversión produzca los flujos esperados, la empresa enfrenta tensiones que afectan su operación diaria.

El principio financiero que Ojeda Llanes recuerda es claro: las inversiones de largo plazo deben respaldarse con pasivos de igual horizonte. De esta forma, el flujo generado por los propios activos contribuye al pago de obligaciones sin comprometer el día a día de la compañía.

Arrendamiento financiero y reestructuras

Respecto al arrendamiento financiero, el experto indica que muchas empresas lo adoptan sin comparar su costo efectivo con otras alternativas. Los pagos periódicos incluyen reducción de capital e intereses que, en ocasiones, resultan superiores a los de un crédito bancario tradicional. Antes de decidir, resulta indispensable analizar todas las opciones disponibles.

En situaciones de iliquidez, una reestructura mediante créditos de largo plazo puede aliviar temporalmente la presión sobre el flujo de efectivo. No obstante, esta medida suele implicar mayores costos, nuevas garantías y compromisos adicionales. Refinanciar modifica el calendario de pagos, pero no resuelve las causas originales de la falta de liquidez si la eficiencia operativa y el control de gastos no se revisan simultáneamente.

Equilibrio financiero como pilar de permanencia

Ojeda Llanes subraya que la estructura financiera constituye uno de los pilares de la permanencia empresarial. Un equilibrio adecuado entre recursos propios y ajenos fortalece la capacidad de crecimiento sin sacrificar estabilidad. El exceso de endeudamiento, en cambio, reduce el margen de maniobra ante escenarios de incertidumbre o ante nuevas oportunidades de inversión.

En un entorno de mercados más competitivos, exigencias crecientes de consumidores y cambios tecnológicos constantes, la prudencia financiera deja de ser opcional. Las empresas que logran sobrevivir no siempre son las que más venden o invierten, sino aquellas que administran mejor sus riesgos. El crédito, concluye el especialista, funciona como herramienta cuyo resultado depende del uso que se le dé: en manos de una administración profesional acelera el crecimiento, pero sin planeación puede convertirse en obstáculo para la continuidad del negocio.

Artículos relacionados

Últimos artículos