El euro inició la jornada del 8 de julio a 45,93 pesos uruguayos, un incremento del 1,31 por ciento frente al cierre previo. Esta variación se produce en un contexto de mayor volatilidad del tipo de cambio, que alcanzó el 15,6 por ciento y superó el nivel de referencia habitual. La moneda europea acumula un avance semanal del 1,71 por ciento, aunque su desempeño interanual sigue reflejando una contracción del 1,57 por ciento.

Los datos de apertura confirman una tendencia alcista de corto plazo que contrasta con la debilidad observada en los últimos doce meses. El mercado local registra una sensibilidad creciente a los movimientos externos, especialmente ante las decisiones de política monetaria en la zona euro y las señales que emite la Reserva Federal.
Proyecciones del dólar según la encuesta del BCU
La última consulta realizada por el Banco Central del Uruguay entre analistas locales muestra un leve repunte esperado para el dólar hacia finales de 2026. La mediana de las proyecciones sitúa el tipo de cambio en 38,98 pesos para enero, 39,33 para junio y 40,19 al cierre del año. Estas cifras representan un ajuste moderado respecto a las expectativas formuladas un año atrás, cuando se anticipaba un ritmo de depreciación más contenido.
La dispersión de las estimaciones para 2026 oscila entre 38,50 y 41,80 pesos, lo que indica un margen de incertidumbre todavía significativo. A más largo plazo, la mediana proyectada para diciembre de 2027 alcanza los 41,46 pesos, reflejando una depreciación gradual pero sostenida del peso frente a la divisa estadounidense.
Expectativas de crecimiento e inflación
El Producto Bruto Interno uruguayo crecería 1,87 por ciento en 2026, 1,85 por ciento en 2027 y 1,92 por ciento en 2028, según la misma encuesta. Estas tasas son inferiores a las proyectadas en julio del año anterior, cuando se esperaba un ritmo de expansión del 2,47 por ciento para 2026. La revisión a la baja responde a un escenario externo más complejo y a una demanda interna que muestra menor dinamismo del previsto.
En materia de precios, la mediana de la inflación se ubica en 4,40 por ciento para 2026, con incrementos graduales hasta 4,50 por ciento en 2028. Estas cifras se acercan al límite superior del rango meta fijado por el BCU, lo que sugiere que la autoridad monetaria mantendrá una postura vigilante durante los próximos trimestres.
Transformaciones del régimen cambiario uruguayo
Desde la creación del peso actual en 1993, Uruguay ha transitado por distintos esquemas de política cambiaria. El sistema de bandas de flotación introducido en la década de 1990 dio paso, tras la crisis de 2002, al régimen de flotación independiente que rige en la actualidad. Esta transición permitió absorber shocks externos sin comprometer las reservas internacionales, aunque también expuso a la moneda a mayor volatilidad en periodos de aversión al riesgo global.
El diseño de los billetes, que incorpora motivos patrios y especies autóctonas, ha permanecido estable, mientras que la economía uruguaya consolidó indicadores de ingreso per cápita y distribución del ingreso que la distinguen en América Latina. No obstante, los analistas coinciden en que la competitividad de mediano plazo dependerá de reformas estructurales en educación y participación laboral femenina.
Riesgos y factores a monitorear
El actual nivel de volatilidad del euro frente al peso, combinado con la revisión a la baja del crecimiento esperado, sugiere que el mercado cambiario podría registrar movimientos más amplios en los próximos meses. Los analistas consultados por el BCU destacan que cualquier desviación significativa de la inflación respecto al objetivo de 4,5 por ciento podría alterar el ritmo de las proyecciones de tipo de cambio.
En este escenario, la evolución de los precios de las materias primas y las decisiones de política monetaria en Estados Unidos y la zona euro seguirán siendo los principales determinantes del comportamiento del peso uruguayo durante el segundo semestre de 2026.
