La AfD queda a un paso de gobernar Sajonia-Anhalt tras una victoria histórica

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ganó este domingo las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt con alrededor del 44,3 % o el 44,4 % de los votos, según las primeras proyecciones elaboradas a partir de los recuentos iniciales. El resultado coloca al partido a las puertas de la mayoría absoluta y abre la posibilidad de que, por primera vez en Alemania, una formación de ultraderecha encabece un Gobierno regional.

La AfD duplicó prácticamente su distancia respecto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), hasta ahora principal fuerza del estado federado. El partido del primer ministro regional, Sven Schulze, obtuvo entre el 18,3 % y el 18,4 %, un retroceso que sus propios dirigentes calificaron de derrota severa. La magnitud del vuelco no solo redefine el equilibrio parlamentario en Sajonia-Anhalt: también convierte a este territorio del este alemán en un laboratorio decisivo para la política nacional.

Una victoria que deja abierta la formación del Gobierno

Las proyecciones de los institutos Infratest dimap y Forschungsgruppe Wahlen, difundidas por las cadenas públicas ARD y ZDF, todavía no constituyen el resultado definitivo. Sin embargo, la ventaja de la AfD es suficientemente amplia como para que el desenlace político dependa ahora de la distribución final de escaños y de la entrada o no de los partidos pequeños en el Parlamento regional.

La cámara de Sajonia-Anhalt cuenta con 83 diputados. Si la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) no supera el umbral electoral del 5 %, la AfD podría alcanzar 41 escaños, mientras que una eventual alianza entre la CDU, el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda sumaría 42. Esa aritmética permitiría bloquear la investidura del candidato ultraderechista, aunque exigiría reunir bajo un mismo acuerdo a fuerzas con diferencias profundas.

La AfD queda a un paso de gobernar Sajonia-Anhalt tras una victoria histórica

La situación cambiaría si el BSW entra en el Parlamento. En ese escenario, la AfD quedaría previsiblemente con 39 escaños y necesitaría el apoyo explícito o tácito de otra formación para gobernar. El partido de Sahra Wagenknecht se situó entre el 4,8 % y el 5 %, por lo que unas décimas pueden determinar no solo su propia representación, sino también el tipo de mayoría posible en la región.

La AfD reclama el mandato y ofrece cooperación

La dirección ultraderechista interpretó el resultado como un encargo para formar Gobierno. La colíder federal Alice Weidel calificó el resultado de “maravilloso” y afirmó que la mano de su partido estaba tendida para una coalición o una cooperación. Tino Chrupalla, su compañero en la cúpula de la formación, añadió que también podría existir un Gobierno minoritario tolerado.

El candidato de la AfD a primer ministro regional, Ulrich Siegmund, sostuvo que buscará el diálogo con todas las fuerzas dispuestas a impulsar un “cambio político fundamental”. Su posición refleja una estrategia que va más allá de celebrar el avance electoral: transformar una elevada votación en capacidad institucional, aun cuando los demás partidos mantengan la prohibición de pactar formalmente con la ultraderecha.

La CDU, por ahora, descarta ese camino. Su secretaria general, Franziska Hoppermann, afirmó que no habrá cooperación ni con extremistas de izquierda ni con extremistas de derecha. También rechazó conversaciones serias con La Izquierda, a la que acusó de mantener posiciones incompatibles con el modelo de sociedad defendido por los democratacristianos. Esa decisión reduce el margen de maniobra para construir una mayoría alternativa y puede obligar a la CDU a escoger entre un acuerdo complejo o la tolerancia de un Ejecutivo minoritario.

El resto del mapa político queda fragmentado

La Izquierda se situó como tercera fuerza, con entre el 9,2 % y el 9,3 %, seguida por Los Verdes, con un 8,7 %. El SPD obtuvo entre el 8,4 % y el 8,7 %, un resultado que mantiene al partido dentro del Parlamento, pero confirma su debilitamiento en una región donde las preocupaciones económicas, sociales y demográficas han adquirido un peso determinante.

El Partido Liberal (FDP), integrante del Gobierno regional saliente junto con la CDU y el SPD, no alcanzó el 5 % y quedaría fuera de la cámara. La desaparición parlamentaria de los liberales estrecha aún más las opciones de una continuidad sencilla de la coalición gobernante. Al mismo tiempo, el resultado muestra que el voto de protesta no se concentró únicamente en la AfD: el BSW también puede convertirse en una pieza decisiva pese a no haber definido si apoyaría una eventual investidura de Siegmund.

La participación récord convierte el resultado en una señal política mayor

La participación alcanzó el 78 %, un nivel récord para unas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. Esa movilización impide interpretar el avance de la AfD únicamente como consecuencia de la abstención o del desencanto de los votantes tradicionales. El partido logró atraer a una parte significativa del electorado en una contienda de alta intensidad, en la que la inmigración, la inseguridad, el coste de vida y la percepción de abandono de las regiones orientales ocuparon un lugar central.

El vicecanciller y colíder del SPD, Lars Klingbeil, advirtió de que muchas personas con antecedentes migratorios que viven y trabajan desde hace años en Alemania observan el resultado con preocupación. Su reacción apunta a una consecuencia inmediata: incluso si la AfD no logra formar Gobierno, su fuerza parlamentaria condicionará el debate regional y presionará a los partidos tradicionales para endurecer sus posiciones sobre migración, seguridad y servicios públicos.

La CDU, que ha visto reducido a la mitad su peso en Sajonia-Anhalt, enfrenta así un dilema que trasciende esta elección. Mantener el cordón sanitario frente a la AfD puede preservar una frontera política, pero también puede dificultar la gobernabilidad si ninguna alianza convencional alcanza una mayoría estable. Permitir cualquier forma de cooperación, en cambio, rompería una de las principales líneas de contención del sistema alemán frente a la ultraderecha.

El desenlace definitivo dependerá de los últimos recuentos y de la barrera del 5 % para el BSW. Pero el dato político central ya está establecido: la AfD ha dejado de ser una fuerza de protesta periférica en Sajonia-Anhalt y se ha convertido en el actor dominante del Parlamento regional. La elección de los próximos socios, la posibilidad de un Gobierno minoritario y la resistencia de los partidos tradicionales determinarán si esta victoria se traduce en poder ejecutivo o en una oposición con capacidad inédita para marcar la agenda.

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