El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, expresó este viernes su preocupación por la evolución de la inflación en Estados Unidos, pese a que los datos estivales del índice PCE y del IPC fueron mejores de lo esperado. En su primer discurso en Jackson Hole como responsable de la política monetaria estadounidense, sostuvo que esas cifras aún no permiten concluir que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa.

La intervención situó el foco en la distancia entre una mejora puntual de los indicadores y una señal más clara sobre la trayectoria de fondo de los precios. “Aunque los datos de la inflación del PCE y el IPC del verano son mejores de lo esperado, no nos aclaran que las tendencias de fondos han mejorado de manera significativa”, afirmó Warsh.
Además de su diagnóstico sobre la inflación, Warsh defendió una Reserva Federal más discreta en su comunicación. Su planteamiento busca evitar que los mercados reaccionen ante cambios sutiles en el lenguaje de los comunicados del banco central, un aspecto que colocó junto a la evaluación de los datos económicos en su estreno en el encuentro de Jackson Hole.
El discurso no incluyó anuncios concretos sobre decisiones de tipos de interés ni adelantó próximas medidas de política monetaria. La posición expuesta por Warsh se limitó a subrayar la cautela ante la inflación y a reclamar una comunicación menos susceptible de generar interpretaciones inmediatas en los mercados.
